El tercer domingo de octubre de cada año, la localidad realiza un festival de los derivados de la planta andina.

El penco de Ñamarín es, desde hace 30 años, la materia prima del chaguarmishqui

- 29 de octubre de 2016 - 00:00
Remigio Capelo abrió una destilería hace 15 años. Al mes produce unas 300 botellas del aguardiente que hoy caracteriza a esa parroquia de Nabón. Del penco también se elabora miel, colada y panela.
Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

Remigio Capelo abrió una destilería hace 15 años. Al mes produce unas 300 botellas del aguardiente que hoy caracteriza a esa parroquia de Nabón. Del penco también se elabora miel, colada y panela.

Ñamarín es una pequeña comunidad de la parroquia Cochapata, en el cantón Nabón. Allí los pencos sirven como linderos o cercos de los terrenos y viviendas de adobe del sector.

Pero este no es el único uso que tiene esa planta, desde hace mucho tiempo también es la materia prima para la elaboración de varios productos, entre ellos el aguardiente que ha caracterizado a este sector.

Aquí vive Remigio Capelo, un hombre que desde hace más de 30 años se dedica a producir el licor de chaguarmishqui (planta de agua dulce) y que desde hace 15 se ha convertido en su negocio.

Remigio es el principal destilador de este sector y actualmente produce unas 300 botellas mensuales de su aguardiente registrado como Licor de chaguarmishqui don Capelo.

Cuando tenía 14 años trabajó destilando puro de caña en el Oriente, con lo que tuvo la experiencia para procesar el mishqui o pulcre, que es la savia dulce que sale de la planta de penco. “Pero el proceso con el pulcre es más difícil porque se debe perforar muchas plantas y estar de mañana y de tarde recogiendo la savia para llevar a los tanques”.

La elaboración de esta bebida empieza con la recolección del mishqui. Para esto se debe perforar el tronco de la planta y hacer un pequeño hoyo, que es donde se va acumulando la savia. Luego se cubre el agujero y se deja reposar un par de días para que el penco empiece a drenar el líquido dulce.

Los habitantes del sector indican que para cosechar el mishqui una planta debe tener una edad aproximada de entre 8, 10 y 15 años. Dependiendo de la planta se puede obtener hasta un promedio de 4 litros diarios y su vida productiva es de más o menos 3 meses, después de esto muere.

Los productores también comentan que durante los meses de invierno no es recomendable cosechar, ya que se corre el riesgo de que la materia prima se mezcle con el agua.

Actualmente Capelo no tiene plantas que estén en la edad adecuada para extraer el mishqui por lo que debe comprar la materia prima. Tiene 15 proveedores de diferentes comunidades de la parroquia a quienes les paga $ 1 por cada galón.

Una vez que cuenta con la materia prima, esta se pone a fermentar en baldes durante varios días para luego comenzar su destilación en un alambique.

Capelo, quien cuenta con una pequeña fábrica en la que trabaja con su familia, señaló que si hay algo que diferencie a su producto con el tequila —que también se elabora  a partir del penco en México— es que su producción es 100% artesanal.

Su principal mercado es Nabón, aunque distribuye en Cuenca, Azogues y Quito. Así mismo tiene sembríos de penco con unas 500 plantas, pero aún debe espera unos 5 años más para comenzar a cosechar.

Si bien Capelo es el único que cuenta con los permisos para elaborar el aguardiente en Ñamarin, también hay otras familias que se dedican a producirlo.

Es el caso de Laura Sanmartín, de 66 años, quien además del aguardiente elabora panela y miel. Hace unos 7 años aprendió la labor de su sobrino, quien le comentó de lo rentable que podría ser el negocio.

Actualmente Sanmartín tiene cultivadas 5 hectáreas de pencos y espera pronto contar con los permisos. “Unas plantas están pequeñas, otras más grandes y también hay algunas que ya están produciendo. Yo hago para los que me piden”, dijo.

El Festival del Chaguarmishqui

Los habitantes de Cochapata aseguran que fue en su parroquia de donde salió el primer destilado de penco del Ecuador.

Reconocen a don Isaac San Martín de la comunidad Uduzhapa como el pionero del destilado del pulcre en 1983. Desde ese mismo año en Ñamarín, por iniciativa del profesor Salvador Toledo, conocido como ‘Taita Shalva’, también se empezó a realizar el Festival de Chaguarmishqui, durante las fiestas de la Virgen de Fátima.

Desde entonces, el tercer domingo de octubre de cada año se celebra una especie de feria en donde los habitantes exponen todos los productos que obtienen del penco, como son la miel, las coladas, la panela, la chicha y, sobre todo, el aguardiente.

Su iniciador, Salvador Toledo, cree que “es el mejor festival del mundo”, debido a que es una planta que tiene diferentes usos y que dijo la utilizaban los cañaris.

Productores de Nabón y Oña

Nabón y Oña son los cantones azuayos en donde se produce el aguardiente de agave.

En Nabón 2 personas cuentan con marcas registradas: Licor de Chaguarmishqui don Capelo, de Remigio Capelo, en la comunidad de Ñamarin y el Destilado don Isaac (en honor a Isaac San Martín) de José Suconota, en el sector de El Rodeo. Mientras que en Oña, se produce el licor de Trancahuayco, por Salvador Ortega.

Actualmente los productores reciben capacitaciones y ayuda de varias instituciones, entre ellas la Corporación de Fomento e Innovación Productiva (Agrovida).

Juan Pablo Calle, técnico de esta institución, explicó que en el país 12 personas destilan la savia del penco. Dijo que actualmente trabajan con los agricultores y productores para revalorizar esta planta y demostrar que es una especie productiva que tiene un beneficio social cultural y económico para las familias. (I)

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