Al cantón se lo considera como la ciudad politécnica debido a la presencia de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí (ESPAM)

Bolívar, tierra fértil y adornada por el Carrizal (Galería)

- 21 de junio de 2015 - 00:00
Uno de los íconos de la ciudad es el reloj público y museo Luis Félix López, ubicado en pleno centro de Calceta. El edificio donde se levanta ha sido revestido de madera y resalta el ornato cantonal. Fotos: Rodolfo Párraga/El Telégrafo

Al cantón se lo considera como la ciudad politécnica debido a la presencia de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí (ESPAM)

Hace tiempo, muy cerca del río Carrizal se escuchaba la algarabía de unos niños que jugaban. En tan solo una tarde tenían tiempo para todo: volar cometas, jugar al trompo y al boliche y realizar más actividades tradicionales. En ese grupo de chiquillos estaba Vicente Arroba, quien hoy, ya con 64 años, recuerda con sentimiento aquella etapa de la vida que se arraigó en su corazón y que se desarrollaba en vías que hace poco fueron mejoradas en el cantón manabita Bolívar.

Arroba  vive en Calceta, cabecera cantonal de Bolívar; y desde el parque central Abdón Calderón  hace una radiografía de su entorno. Concluye que su cantón es lindo, es un paraíso, pero que se le debe agregar más distracción.

Desde ese mismo parque, en el cual resalta la figura del ‘libertador de América’, Simón Bolívar, y un caballo azul, Félix Palacios, junto a una bicicleta, descansa. Mientras lo hace mira a todos lados y afirma que Bolívar es como otros pueblos manabitas: una ciudad que ha ido prosperando.

“Las calles eran de tierra y en el invierno había mucho lodo. Ahora no”, comenta Palacios, quien se jubiló de la docencia. Dice también, mientras extiende una sonrisa, que la población de Bolívar es bastante católica.

La economía de este cantón manabita se basa en la ganadería, agricultura, pesca en la Represa La Esperanza y en la elaboración y venta de artesanías.

Martha Chávez, encargada de la dirección del Departamento de Subprocesos de Turismo, destaca con orgullo que en la localidad hay varios puntos muy atractivos.  Por ejemplo, la localidad de Platanales es -muy conocida por su balneario. Allí, el Gobierno local espera ejecutar este año un proyecto que contempla, en una primera etapa, la construcción de una concha acústica, entre otras obras. En la localidad también existen cascadas, como la Primera Piedra, El Tigre, Chapulí y Julián, que atraen a turistas.   

La represa La Esperanza es uno de los puntos principales de afluencia de visitantes. La gabarra aparte de trasladar a gran cantidad de turistas presta servicios a las comunidades.

El baño de San Juan

Como casi en todas las ciudades, en Bolívar también hay tradiciones, por ejemplo la del 23 de junio, día en que se conmemora la fiesta de San Juan o, como muchos le llaman, el baño de San Juan, en el río Carrizal, en el sector de San Bartolo.

Ese día —indica Chávez— se ingieren canelazos y los tradicionales ‘champús’ que son una bebida en base de maíz, raspadura y maduro; y cuando el reloj marca las 00:00 todos se bañan, pues “existe la creencia de que si uno lo hace a esa hora rejuvenece”.

En esta ocasión, el Gobierno local estará apoyando la tradición. Habrá una orquesta y danzas.

En octubre se realiza una regata en la represa, la cual se organiza con las comunidades; y el evento el balsero del Carrizal.

La funcionaria explica que, para agosto, estará lista la primera guía turística del cantón para revivir y reactivar lo que tienen Calceta, Quiroga y Membrillo y que la gente conozca. “También tenemos las letras corpóreas que se van a ubicar en la plaza cívica con la palabra Calceta”, señala. Hay otros proyectos  como el plan de pintar murales.  

Variedad de dulces

El olor procedente de las dulcerías envuelve a quienes pasan cerca de estos negocios. Es que una de las actividades productivas de Bolívar es la fabricación de dulces.

Fabricia Zambrano trabaja en uno de estos locales (Marialy). Asegura que el producto no solo es conocido en el país sino a escala internacional, pues poseen registro sanitario.  “La mayoría de personas que compran los manda a su familia y conocidos que viven en Estados Unidos, España e Italia. Esto sucede casi a diario”, refiere.

Los artesanos elaboran más de 30 variedades entre las que se encuentran alfajores de maicena y tradicionales, cocada, troliche, manjar de leche, enrollado, dulce de camote, guineo, galletas de almidón, suspiro, bizcocho, espumilla, natilla y rompope, entre otros.

Aparte del dulce, en la localidad hay diversidad de artesanías, elaboradas con materiales de la zona y bajo técnicas que han pasado de generación en generación. La actividad, representa un aporte a la cultura e identidad bolivarense. Se elabora por ejemplo ollas de barro y sombreros.

Hay artesanías hechas con cabuya y zapán, mate y caña guadua. Dolores Véliz, habitante de la parroquia Quiroga, dice con orgullo: “Mi tierra, Bolívar, lo tiene todo y es la más linda. Los habitantes son bien humanitarios y recibimos al visitante con alegría y brazos abiertos. Así somos”. (I)

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