El padre Carlos Crespi Crossi, sacerdote Italiano que vivió casi toda su vida en la comunidad Salesiana, no solo era un personaje conocido por su apego a los niños o por su museo arqueológico, sino también por ser el precursor del cine documental en la Atenas del Ecuador.
En los patios de la escuela Cornelio Merchán, fundada por él, los domingos proyectaba películas mudas, algunas de humor, como de Charles Chaplin, El Gordo y el Flaco, Tarzán de los Monos...
Cuentan quienes lo conocieron que el sacerdote anunciaba el inicio de la proyección tocando una campanilla y decía: “de este lado los hombres de este otro las mujeres”.
El cine en los años 70 y 80 era considerado el pasatiempo favorito de los cuencanos. Una película de ‘estreno’ se anunciaba en los avances y en el día de las funciones mediante los periódicos de la localidad. En Semana Santa, se formaban largas filas para conseguir un boleto para mirar la película El Mártir del Calvario, con Enrique Rambal. “Los teatros anunciaban 2 películas.
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