El Telégrafo
Ecuador / Viernes, 29 de Agosto de 2025

Los habitantes de la parroquia de Turi se levantaron la mañana de ayer asustados por los gritos de auxilio y por el ulular de las sirenas de los bomberos.

Según el director del ECU-911, Fernando Figueroa, la ayuda llegó al sector, no precisamente por las llamadas telefónicas, sino por la gran cantidad de humo que se pudo observar desde distintos sectores de la ciudad.

El funcionario  lamentó que no haya existido el apoyo de los vecinos para controlar el incendio. También dijo que fue difícil llegar al lugar debido al intenso tráfico en la zona. “El acceso a la fábrica de velas es muy complejo”.

Figueroa señaló que se trató de hacer huecos en las paredes para apagar el incendio, pero la gente obstaculizó la tarea del personal de socorro. “Debemos tomar acciones porque no es la primera vez que se quema esta fábrica”, comentó el titular de la central de emergencias.