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¿Montuvio o montubio?

12 de abril de 2015 00:00

La vigésima tercera edición del Diccionario de la Lengua Española(DILE -anteriormenteDRAE-) incluyó la palabra “montuvio” (con uve) para designar al “campesino de la costa”; también repite el término “montubio” (con b) para designar a una “persona montaraz, grosera”. 

Montuvio

En 2004,Ángel Loor, decano de la Facultad Ciencias de la Comunicación de la Universidad Particular San Gregorio de Portoviejo, convocó a los manabitas a observar las 2 acepciones de la palabra “montubio” e inició gestiones para que seincluya en el DILE el término “montuvio”e “impedir que la globalización aplaste las raíces manabitas”, manifestó Loor.

Con los docentes Juan Vergara (escritor juninense) y Fernando Pérez (periodista profesional), coincidieron en afirmar que montuvio significa “habitante del campo de la costa ecuatoriana”.

Su aspiración era que “la RAE (Real Academia Española) añada al uso la palabra montuvio para, a escala mundial, figurar con una identidad cultural propia. Tenemos que evitar la destrucción de nuestra diversidad”. Además convocaron aSusana Cordero de Espinoza, miembro de la RAE en Ecuador, para solicitarle que inicie gestiones en este sentido.

En enero pasado, doña Susanapublicó en un medio de comunicación escrito su artículo ‘Montubio, no: montuvio’, relatando su reunión en Portoviejo de hace 10 años y la emoción que le manifestó Ángel Loor al observar que la palabra “montuvio” consta en la edición 23 del diccionario de la RAE.
Gran satisfacción sintió Ángel Looral ver incluido el término en el DILE con marca Ecuador, con “su propia y única acepción de campesino de la costa”.

Montubio

El artículo en referencia generó una “indignada sorpresa” a doña María Arboleda, quién preguntó: “¿Cómo puede la RAE aceptar criterios unilaterales y dar paso a arbitrariedades sin pensar siquiera en el uso cotidiano o en una consulta?”.

Además enfatizó: “Por ello, me declaro montubia, con b de montaraz, de gritona, de lo que sea, en desobediencia a la RAE y a las limpiezas y arbitrariedades cometidas en nuestro nombre”.

Lengua y habla

Ello nos lleva a recordar a Ferdinand Saussure, creador de la moderna lingüística, para quien el lenguaje es una institución humana, es un puro consenso social, sin ninguna relación con su objeto, de que hayan tantas lenguas como seres humanos, que las hablan como resultado directo de la observación de su entorno al que interpretan y califican según sus maneras de ser, es decir, según sus culturas.

Por ello es que la lengua que hablan las personas es el habla, el habla como lenguaje en acción, el habla como ejecución individual de cada hablante.

Victorio Zechetto, en su obra Seis semiólogos en busca del lector destaca que, a diferencia del habla, la lengua es “la estructura, el mecanismo, los códigos referenciales que usan los individuos para hablar, sin los cuales no sería posible el habla”.

Ferdinand Saussure dice: “Al separar la lengua del habla se separa al mismo tiempolo que es social de lo que es individual,y lo que es esencial de lo que es accesorio y más o menos accidental”.

Es lo que estamos observando en las palabras “montuvio” con “v” para los campesinos manabitas, y montubio con “b” para los campesinos de Salitre, provincia del Guayas, y la propiaMaría Arboleda como prefiere llamarse.

La Real Academia de la Lengua Española ha sido sabia y ha incluido las 2 palabras y las 2 acepciones en la edición 23 del DILE: “montuvio”, que equivale “campesino de la costa”, y“montubio” para significar a una “persona montaraz, grosera”.

En síntesis, como sostiene Zechetto, sustentándose en Saussure:  “La lengua es la estructura y la armazón del sistema de un idioma, mientras que la práctica de los hablantes es efectivamente el habla”.

Significante y significado

La palabra es un signo lingüísticoque vincula entre sí 2 aspectos de un mismo fenómeno: el elemento fónico-acústicoy el concepto asociado con él. Estas 2 palabras: montuvio, montubio y sus conceptos, conducen también a una observación fonética de la “v” y la “b”.

Al respecto, Ferdinand Saussure asume el “signo” como una “diada”, un compuesto de 2 elementos íntimamente relacionados entre sí: el significante, la representación sensorial de algo, en nuestro caso, la palabra montuvio o montubio, compuesta de letras; y, el significado, es decir, su acepción en el diccionario y/o su concepto. Ambas cosas: significante y significado, se asocian en nuestra mente.

Charles Pierce agrega un tercer elemento: “referencia” para construir el triángulo semiótico: significante, significado y referencia.

De allí que, montuvio (significante), como campesino de la costa (significado y referencia); y montubio (significante) como persona montaraz, grosera (significado), se asocian en nuestra mente como un signo lingüístico, como combinación del concepto y de la imagen acústica.

Cultura e identidad

No hago ningún juicio de valor porque la divergencia es un asunto de cultura. La cultura implica identidad. La cultura revela lo que soy, y la identidad, quien soy.

Cada pueblo está generalmente satisfecho de la lengua que ha recibido y ello explica por qué los signos lingüísticos tienden a mantenerse fijos, pero ello no explica que sean inmutables.

La palabra montuvio estuvo vigente hasta los años cuarenta, luego, por disposición ministerial y asumiendo lo descrito en el Diccionario de la RAE, devino en “montubio”.

La aspiración de Jorge Loor, Juan Vergara, Fernando Pérez, José de la Cuadra, Humberto Robles, Susana Cordero de Espinoza, Willington Paredes Ramírez, Miguel Donoso Pareja y muchos otros ciudadanos ha sido la de recuperar el carácter histórico y social del montuvio como sustento de la ecuatorianidad. Si hay otros campesinos que no quieren conceptualizarse así, están en todo su derecho constitucional de hacerlo.

El DILE incluye la palabra “montuvio” para responder a una realidad presente y viva en nuestro país, cuya Constituciónnos reconoce como Estado plurinacional e intercultural integrado, entre otros, por los pueblos montuvios, indígenas y afroecuatorianos. Y, aunque no incluya a los pueblos cholos del litoral, Manabí sigue siendo una identidad chola–montuvia, donde el montuvio es todo lo contrario a una persona grosera y/o montaraz. El montuvio manabita, hombre y mujer, es una persona honesta y capaz, agradable, gentil y trabajadora, fina, generosa, acogedora y de gran fortaleza espiritual, que refleja su cultura en sus relaciones sociales, familiares y de producción.

Como periodista, he escrito la palabra montuvio, con “v”, desde mucho antes que el DILE, en su versión tricentenaria de , la incluyera. Me sumé a la campaña emprendida por Jorge Looren2004.

La escribo autocorrigiéndome, porque mis profesores eran severos cuando la escribía con “v”. La escribo corrigiendo la computadora. La aprendí de mi abuelo, campesino de Montecristi, que la escribía con “v de vaca”, de manera que, siendo un asunto de cultura e identidad, cada quien y cada cual puede escribir y pronunciar la palabra que quisiera (montuvio y/o montubio), montuvio como lo escribían José de la Cuadra y Miguel Donoso; o, montubio como lo escribían Justino Cornejo y Primitivo Ganchoso.

Conclusión

Concluiré recordando al semiólogo Roland Barthes: “Los escritores deben contribuir para que su público sea más consciente de la sociedad en la que vive”.

Concluiré repitiendo al antropólogo Claude Lévi-Strauss: “Las estructuras no son realidades concretas, sino más bien modelos cognitivos de la realidad que sirven al hombre en su vida cotidiana.”

Concluiré afirmando que los manabitas tenemos más de mil años construyendo nuestra identidad, identidad que debemos asumirla como una ideología chola–montuvia sustentada en la territorialidad para convertirla en la cosmogonía costeña del Ecuador. (O)

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