El uso de camionetas es inevitable
La plaza y mercado Urbina y sus alrededores se transforman los lunes en uno de los puntos más comerciales en el centro de Ambato.
Desde temprano arriban decenas de camionetas que llevan en sus baldes de madera a comuneros que provienen de parroquias rurales como Pasa, Pilahuín y Quisapincha, entre otras.
“Los buses no nos transportan con nuestras cargas y nuestros animales. Por eso, alquilamos camionetas para venir directamente a la feria”, explicó Ruperto Ainaguano, oriundo de Pasa.
Este agricultor de 56 años lamenta que los controles policiales interfieran con la normalidad de este medio de transporte. “Nos obligan a bajar en la carretera y le sancionan al pobre compañero chofer, que lo único que hace es darnos un servicio necesario en comunidades en las que no entran los buses y si lo hacen se retiran temprano”, añadió Ainaguano.
El control policial se mantiene periódicamente desde 2011, para hacer cumplir la nueva Ley de Tránsito. Esta situación afecta a cientos de choferes de camionetas en las provincias de Tungurahua, Chimborazo y Cotopaxi. Las reuniones con la Agencia Nacional de Tránsito se mantienen.
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