Animales depredan el suelo alto
Almícar Tapia, dirigente de los regantes de la parroquia rural Aláquez (Latacunga), dice que los problemas mayores de los páramos —al menos en su sector— son la deforestación y la introducción de especies que no son nativas, pues erosionan la tierra y dañan los pajonales.
“Por aquí hay industrias de madera que plantan en zonas no permitidas pinos y eucaliptos, lo que está secando algunos sectores”, lamentó.
Según este agricultor, unas 100 hectáreas cercanas a los pajonales se utilizan con ese fin y los daños son visibles porque ya desaparecieron ‘ojos de agua’ que antes brotaban naturalmente en el sector El Tejar, barrio del cual es oriundo Tapia.
Los habitantes de la zona demandan de las autoridades más control.
Mientras tanto al sur de la provincia, páramos y bosques nativos de las comunas Cumbijín, Sacha y Galpón (cantón Salcedo) son parte del área protegida de Los Llanganates y de la zona de amortiguamiento que constituyen 25 mil hectáreas.
En septiembre de 2010, el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) firmó un convenio con las autoridades de Cumbijín para un plan de manejo del páramo mediante la contratación de consultoras expertas a un costo de $ 29.365.
Sin embargo, para Orley Ochoa, técnico del Ministerio del Ambiente de Ecuador (MAE), parte importante de conservar las fuentes naturales de agua, es concienciar a la población sobre la importancia de preservar el líquido vital y los lugares de donde este proviene.
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