Los alumnos que usan la fuerza para llamar la atención de los profesores y compañeros, al parecer han crecido en un entorno hostil. La falta de cariño y comprensión en sus hogares los motiva a expresar su resentimiento por esta carencia.
Esto se podría resolver creando un ambiente saludable en cada hogar, donde los menores pongan en práctica los valores inculcados por sus padres como respeto, amistad, comprensión y sobre todo tolerancia. Alguna entidad debería educar a los padres para que estos aprendan, en caso de ignorar, las claves para conseguir este propósito.