Las lluvias de diversa intensidad se mantienen en distintos sectores de Tungurahua. En las últimas horas ocurrió un deslave cerca de Pucarumí, casi en la frontera entre Tungurahua y Cotopaxi.
El agua arrastró grandes cantidades de lodo y rocas que bloquearon un tramo de 60 metros del restaurado Camino Real que conecta a 5 parroquias de ambas provincias y que se convirtió, desde su asfaltado a finales de 2013, en una carretera alterna a la Panamericana Norte.
Maquinaria del Gobierno Provincial de Tungurahua permanece en ese sector y el paso vehicular fue habilitado la tarde del domingo. Sin embargo, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), pronostica que las lluvias continuarán en la región Interandina. Esta realidad preocupa a los habitantes de Calhua Grande, en la parroquia Augusto N. Martínez.
En ese lugar, situado a 40 minutos de Ambato, el pasado 8 de marzo una tormenta afectó 8 viviendas y el fuerte temporal no da tregua a los moradores del sitio.
La producción agrícola y la cría de animales menores como cuyes también ha sido perjudicada.
Representantes del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) y Secretaría de Gestión de Riesgos evaluaron la situación y entregaron alimento, cobijas, colchones y kits de aseo. Sin embargo, ayer los lugareños solicitaron una nueva inspección de las autoridades, ya que las precipitaciones no cesan.
“Acá hace frío cada mañana y en la tarde hay lloviznas. Desde el día del aluvión, las lluvias se han convertido en tormentas. Vivimos con miedo de que otra vez las aguas desciendan y afecten nuestras siembras y casas”, señaló Carlos Yacchirema, morador.
La población se encuentra en las laderas de una montaña y eso aumenta el peligro.