Austria es un país ubicado en el centro de Europa, es la nación con el mayor índice de reciclaje en todo el mundo. Le siguen de cerca Bélgica, Alemania y Francia.
En 2014, los austríacos reciclaron al menos el 65% de sus residuos urbanos. En comparación con 2004, este país muestra un avance del 20%, pues hasta esa fecha el porcentaje de residuos reciclados producidos en el centro de la ciudad era de apenas el 45%.
Naciones como España, Grecia y Portugal están lejos de alcanzar esta cifra, pues su porcentaje total de reciclaje de residuos urbanos no rebasa el 16%, en el mejor de los casos. De otro lado, el Reino Unido aumentó la cifra de reciclado de un 12% a un 39% entre 2012 y 2014, mientras que Irlanda incrementó su tasa de reciclaje del 11% al 36% durante el mismo período.
Eslovenia, Polonia y Hungría también han mejorado notablemente las tasas de reutilización de materias desde su adhesión a la Unión Europea.
Esta información figura en el informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) que analiza la gestión de los desechos.
El reciclaje puede ayudar a reducir los gases de efecto invernadero y a ahorrar recursos valiosos gracias al uso de materiales reutilizados en vez de materias primas nuevas, es decir, extraídas de la naturaleza.