Una cosmovisión que refuerza los vínculos con el entorno

08 de marzo de 2013 - 00:00

Los grupos familiares wuaoranis están conformados por tres o cuatro familias ampliadas. Cada uno de estos núcleos se agrupa en torno a un anciano o anciana, de cuyo nombre se deriva la denominación de esta especie de clan.

Al menos hasta antes del contacto con la civilización occidental, cada uno de estos grupos se constituía en una agrupación autónoma y autosuficiente, además de endógama: es decir, que los matrimonios solo estaban permitidos entre sus miembros.

En el imaginario wuao, según el trabajo publicado por Gina Vallejo en la revista Íconos, de la Flacso, el mundo exterior a su entorno familiar, tanto en lo físico como en lo espiritual, puede resultar hostil, por lo que siempre se debe estar alerta.

Así mismo, de acuerdo con las prácticas ancestrales, se prohíbe socialmente la muerte de un huamoni (pariente o coresidente), pero se avala la muerte de un hurani (enemigo).

Esta concepción sería la que llevaría a tagaeris y taromenanes a victimar ritualmente con sus lanzas a quienes sienten que los amenazan (trátese de otros wuaoranis, colonos, trabajadores madereros o petroleros). En su cosmovisión, no existiría la idea del homicidio cuando se trata de una persona ajena a su entorno.

Además, según el trabajo de Vallejo, cada grupo huamoni comparte un territorio de caza sobre el que mantiene derecho exclusivo en base al tránsito permanente y el mantenimiento de los senderos que atraviesan el lugar.

En algunos casos, según quienes han estudiado a los wuaoranis, marcan territorios. Eso harían, por ejemplo, los grupos no contactados al dejar pájaros clavados  en árboles o lanzas cruzadas, dando a entender que es su territorio.

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