Migrantes gastan 2.600 euros para visitar a sus familiares

27 de diciembre de 2013 - 00:00

Fiesta de Fin de Año, vacaciones de verano y Semana Santa son las fechas que escogen los migrantes para visitar a sus parientes en Tungurahua.

La mayoría, en promedio, pasa en sus lugares de origen durante un mes y medio, con el objetivo de participar junto a sus familias de los actos tradicionales de diciembre.  

Germania Villacís, de 31 años, arribó a Ambato el 9 de diciembre  desde Barcelona (España). La acompañan su esposo y su hija, luego de 3 años de su última visita. “Estas fiestas son apropiadas para visitar a mi familia por la fe que nos inculcaron mis padres a mis 2 hermanos y a mí. El amor, abrazos, risas y hasta lágrimas, que por la lejanía no se los puedo dar durante todo el año, se desbordan en una visita de un mes y medio a nuestro país”, dijo la viajera.

Hasta antes de 2000, Villacís era docente en un jardín de infantes. Trabajó durante 3 años. Después, decidió marcharse con su esposo a Europa y ahora es maestra en un instituto barcelonés de cuidado de personas con discapacidad intelectual.

Álex, su pareja, explicó que  tanto ella como él gastaron casi 2.600 euros (3.500 dólares) en este viaje con su hija Nuria. Ellos regresarán el 16 de enero. “Durante las 12 horas de vuelo de Barcelona a Quito y las 2 escalas del viaje, hicimos el itinerario de visitas para ambas familias. La de Germania vive en Cevallos y la mía, en La Península, en Ambato. Queremos aprovechar al máximo cada día, cada hora”, contó Álex.

Las vacaciones de verano y la Semana Santa son las otras épocas en que arriban los compatriotas.La cena navideña la organizaron en Cevallos para los 2 grupos familiares. El pan ambateño, las empanadas de viento, los cebichochos, el encebollado y los llapingachos son las comidas que los esposos más extrañan mientras están en España.

Una historia parecida es la de Paúl Noboa, de 25 años. Vive en  Milán (Italia) desde hace 11 años y  llegó  el  2 de diciembre para visitar a sus tíos en Quito y a su abuela en Ambato. “Mi madre y hermana residen conmigo desde 2002. Pese a que me quedé 3 días en Quito con mis tíos y primos maternos, la principal razón de venir a Ecuador está en Ambato. Mi abuela vive sola y debo verla periódicamente porque está sola y enferma”, explicó el joven.

En las maletas, Noboa trajo para su matriarca, Rosa Flores, medicinas para la presión arterial, el oído y suplementos alimenticios. “Es triste tener que esperar hasta diciembre para ver a mi nieto. Una semana antes de su llegada, contrato los servicios de una furgoneta para ir a buscarlo y aprovecho la visita a la capital. Luego compramos los adornos navideños, el árbol y demás accesorios de la época”, manifiesta la anciana con lágrimas.

En este caso, la visita es más corta, ya que Paúl volverá a  Italia el 3 de enero, con recuerdos andinos que su abuela le envía. El total de dinero invertido en este viaje de un mes es de 2.000 dólares. Noboa visitará también, con su abuela, Salinas (Santa Elena), Patate, Pelileo, Guano, Pujilí y Guaranda. KLM, Iberia, Avianca y LAN son algunas de las aerolíneas que traen a los ecuatorianos desde el exterior.

Juan Fernando Darquea, gerente de la agencia ambateña de viajes Darvitur, manifestó que diciembre es el mes con más flujo de migrantes en el país. “Los precios varían de acuerdo con la oferta y la demanda, aunque suelen mantenerse en un promedio de 800 euros desde Europa hasta aquí, y desde Ecuador, 800 dólares”, aseguró.

Los protagonistas de las 2 historias coincidieron al afirmar que vienen con grandes expectativas y al marcharse, la situación cambia totalmente para ellos. Las despedidas son tristes y melancólicas por dejar a sus seres queridos y a su país.

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto:
Últimas noticias
Medios Públicos EP