Ventas de La Michelena se reubicarán

27 de abril de 2012 - 00:00

En  octubre próximo, los vendedores informales que, desde hace unos 20 años, ocupan las aceras de la calle  Michelena, en el sur de la capital, serán reubicados en el nuevo Centro Comercial Michelena, que se construye en la calle Alonso de Angulo.

En la zona trabajan tres asociaciones: Michelena, Mariscal y Aspecop, que aproximadamente acogen a 230 comerciantes, pero según las previsiones municipales el espacio asignado solo tendrá capacidad para 200 locales. Eso preocupa a los vendedores autónomos.

El titular de la Administración Zonal Eloy Alfaro, César Andrade, explicó que están contemplados solo los comerciantes que fueron censados al inicio del proyecto, es decir, aquellos que trabajan en la zona de manera regular. “Se dará prioridad a la gente que ha hecho su trabajo ahí, que ha estado desde hace varios años”, dijo.

Raúl Cayo, presidente de la Asociación Michelena, que representa a 95 comerciantes, explicó que no se oponen a la reubicación, a pesar de que podría afectarlos económicamente porque la gente ya está acostumbrada a visitarlos en la acera, y trasladarse a locales comerciales podría reducir su clientela. Pero sí exige que los establecimientos construidos por el Municipio cuenten con estructura metálica o de cemento, a fin de garantizar la seguridad de sus productos.

Andrade negó que los locales planificados sean inseguros, aunque admitió que todavía analizan el material a utilizar y que podrían ser mixtos: madera y metal. Y una vez concluido el primer módulo, el funcionario indicó que se realizarán pruebas para comprobar la resistencia de los materiales.

27-4-12-quito-creditos-economicosPara Rosa Gualoto, comerciante de gorras, dejar la acera será favorable “porque estaremos protegidos en locales, aunque lo malo es que perderíamos clientes, porque aquí sí se vende, aunque sea un poquito”, contó.

Los moradores del sector, en cambio, creen que la salida de las ventas ambulantes reducirá el nivel de inseguridad, ocasionado por el desorden y las aglomeraciones, principalmente en las noches. Por ello, también está previsto incrementar los controles policiales.

Carlos Vargas, comerciante de carteras en el lugar desde hace 6 años, asegura que los robos a los moradores y peatones no son culpa de los vendedores sino de pandillas que tienen claramente identificadas, pero que no denuncian por temor.

Andrea Basantes, de 30 años, quien vive en el sector desde hace cinco años, relata que los “pillos” aprovechan  la  aglomeración para cometer sus fechorías y cree que la reubicación es lo mejor que puede hacer el Municipio.

Otra de las moradoras, Elsa de Valencia (75 años) denuncia que la delincuencia originada por el comercio informal en la Michelena se extiende hacia las viviendas aledañas, por lo que “a ninguna hora se puede andar tranquila por la calle”. A su nieto intentaron robarle su automóvil, pero como no lo lograron, se llevaron las llaves.

A quienes alquilan locales comerciales en la zona, la salida de las ventas ambulantes también les beneficiará porque sus establecimientos serán más visibles para los transeúntes. Alberto Guamán, propietario de una tienda de ropa, confía en que las ventas aumenten cuando la gente pueda ingresar con facilidad.

La construcción de la obra al momento está paralizada, pero se retomará en los próximos días, indicó el administrador zonal. La primera fase, correspondiente al área de parqueo, concluyó en enero pasado con una inversión de 720 mil dólares; y en la segunda etapa se prevé invertir 1,4 millones de dólares para la construcción de los locales comerciales.

La obra costará más de 3 millones de dólares y contará con 150 parqueaderos, cuartos fríos para conservar los alimentos y bodegas. A ello se sumará una nueva inversión para la intervención en la calle Michelena, que se convertirá en un bulevar con mejor iluminación y rehabilitación de aceras, cuya construcción empezará a fines de año.

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