Rediseño de transporte urbano, un pendiente en Quito

- 09 de diciembre de 2018 - 00:00
Foto: Jhon Guevara / EL TELÉGRAFO

Con la llegada del Metro se espera combatir el intenso flujo vehicular que hay en la capital. Un estudio de la consultora de transporte Inrix señala que los conductores pierden más de 28 horas al año atascados en el tráfico. La tarea de reorganizar las rutas es un tema pendiente.

En la actualidad transportarse desde la Terminal de Buses Interprovinciales Quitumbe (sur de la capital) hasta el sector de El Labrador, en el norte de la urbe  tarda aproximadamente 90 minutos a bordo de un articulado del trolebús.

Reducir a solo 34 minutos el tiempo del mismo recorrido es el objetivo del Metro, un proyecto de movilidad que a la fecha tiene un avance del 78% en cuanto a trabajos físicos y un 82% en arquitectura, según informa el español José Luis Guijarro, gerente de obra civil del moderno sistema de transporte.

A través de un comunicado, la constructora Acciona, de la misma nacionalidad de Guijarro, informó que se completó más del 50% de los trabajos de montaje de la vía, por la que circularán los 18 trenes de la línea 1.

En total se instalaron  23,3 km de vías de los 45,8 km previstos, lo que supone un avance del 50,83%.

La instalación de las vías en el túnel se realiza en tres fases: primero se disponen tres capas de hormigón de relleno; después se procede al montaje de placas y carriles, y finalmente se realiza el hormigonado de la plataforma. Además se colocan desvíos como bretelles y diagonales que permiten los cambios y bifurcaciones de vía.

El Consorcio Línea 1 realizó las primeras pruebas de circulación de trenes, en una de las vías instaladas en la zona de talleres y cocheras, en el sector de Quitumbe.

Junto con el avance en el montaje de las vías, el Consorcio también trabaja en la ejecución de las 15 estaciones que forman parte del proyecto. La obra civil y de arquitectura se realiza en cinco estaciones: Labrador, Jipijapa, Iñaquito, Cardenal de la Torre y El Recreo.

Una vez concluida la totalidad de los trabajos, la Línea 1 transportará a más de 400.000 pasajeros al día. Lo que supone 10 veces más de lo que moviliza el Sistema Integrado del Trolebús. En la actualidad, en promedio, de lunes a viernes, cerca de 293.000 personas se movilizan en esas unidades, según datos de la Empresa Pública de Transporte de Pasajeros.

Mauricio Rodas, alcalde de la ciudad indicó, en el marco de las fiestas de fundación de la capital, que a escala regional la ejecución del Metro de Quito es un  ejemplo, “porque a pesar de su complejidad se lo está construyendo cumpliendo el cronograma de obra y el presupuesto”.

El burgomaestre sostuvo que el nuevo sistema de transporte arrancará su operación a finales del próximo año, una vez que concluya la fase de pruebas.

Mientras el Metro se construye Quito soporta un alto tráfico vehicular, no solo en horas pico.  Un estudio de la consultora de transporte Inrix, denominado Global Traffic Scorecard, de 2016, señala que en la capital los conductores pierden más de 28 horas al año en los grandes atascos que se forman.

Frente a esa realidad, en mayo del 2010 se implementó el sistema Pico y Placa, en el que cada vehículo tiene restricción de circular por un día a la semana, durante seis horas (desde las 07:00 hasta las 09:30 y de 16:00 a 19:30). Los días varían de acuerdo con el último dígito de las placas.

Datos de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) señalan que mientras en 2014 se matricularon 376.253 vehículos, en el 2017 fueron 435.629. Hasta septiembre de este año la AMT registró 305.978 automotores.

El incremento en la venta de vehículos nuevos también es un indicador. Cifras de la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade) señalan que en 2016 se comercializaron 24.566 vehículos en Pichincha mientras que en 2017 fueron 41.027 unidades.

José Luis Trujillo, experto en movilidad, indica que para que el nuevo transporte bajo tierra ayude en la disminución del tráfico en la ciudad es necesario una reorganización del transporte urbano.

En la capital, el Concejo aún no define la reestructuración de tarifas del transporte. No obstante, en el proyecto de la Secretaría de Movilidad se plantea un alza escalonada, con base en la integración de los buses convencionales con el Metro. En la última fase se integraría cualquier nuevo medio de transporte como Quito Cables.

La oferta de buses de servicio público difiere en la ciudad. Mientras en los sectores periféricos, la cobertura es reducida, entre La Ecuatoriana, Chillogallo y Caupicho, al sur y el Comité del Pueblo y El Condado, al norte, hay usuarios que tienen hasta seis opciones para llegar al mismo destino.

Según el permiso de operación otorgado a estas empresas, 20 de las 62 operadoras de transporte público urbano e interparroquial tienen el mismo origen y destino o coinciden en hasta en un 90% del recorrido.

Según la Encuesta de Movilidad del Distrito, en un día laborable se realizan 40’271. 565 viajes, de estos un 52,2% (2’230.584) se los hace en servicio público masivo. Las 62 operadoras que prestan el servicio ofrecen alrededor de 140 rutas, entre urbanas e interparroquiales.

Con el funcionamiento del Metro, las 256 rutas de transporte público que actualmente ofrecen el servicio en Quito serán modificadas.

A esto se suma que 3.219 unidades prestan el servicio municipal. Los cambios vendrán en las rutas urbanas, que suman 188.

En ese sentido, los principales cambios serán en avenidas de recorridos sur-norte, que empezarán a circular de forma transversal y alimentarán tanto a los corredores longitudinales (Trole, Ecovía, Sur-Occidental) de la misma forma al Metro de Quito, cuando inicie sus labores.

Este Diario solicitó una entrevista con el Secretario de Movilidad del Municipio, no hubo una respuesta. (I) 

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