Sectores urbanos de Quito rebasan límites de ruido

- 27 de abril de 2018 - 00:00
La recolección de datos en las vías fue realizado con un sonómetro, implemento que sirve para medir los niveles de sonido en determinado sector.
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

La U. de Las Américas presenta un mapa como herramienta estratégica para la gestión y búsqueda de opciones a la contaminación acústica en la capital.

El 25% de la población urbana de Quito está expuesta a niveles de ruido de tráfico superiores a lo recomendado durante el día, que es de 65 decibeles (dB). Mientras que el 38% de la ciudadanía se expone a niveles más altos de lo aconsejable durante la noche, que es de 55 dB.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llegó un equipo de investigadores de la facultad de Ingeniería de Sonido y Acústica de la Universidad de Las Américas (UDLA) después de dos años de trabajo.

Ellos recogieron datos de la contaminación acústica de la ciudad y crearon un mapa del ruido de Quito.

Este estudio se enfocó en el ruido del tráfico vehicular. Incluye datos como sonidos de los motores, la velocidad, del sonido que genera el roce de los neumáticos con la calzada, entre otros.

El ruido se lo midió en decibeles, que es la unidad con la que se calcula el sonido que llega a los oídos.

Con este mapa, el equipo, conformado por 15 personas, pudo evaluar, entre varios puntos, qué zonas tienen niveles elevados de contaminación acústica, cómo detectar los sectores que requieren condiciones sonoras especiales y la cantidad de gente que está expuesta a niveles altos de ruido.

Quito no cuenta con normas que establezcan los niveles de ruido permitidos en cuanto a tráfico. Los investigadores usaron recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la norma del ruido ambiental de Colombia.

La legislación colombiana establece como límite 55 dB en el día y 45 dB en la noche en sector de tranquilidad y silencio que incluyen hospitales, bibliotecas, guarderías, sanatorios y geriátricos. Y 65 dB en el día y 50 dB en la noche en sectores de tranquilidad y ruido moderado, que incluye zonas residenciales y centros educativos.

Es así que, basándose en esta norma, el 44% de las instituciones educativas de la capital están sometidas a ruidos en niveles superiores de lo recomendado en el día. Mientras que en los casos de zonas sensibles, como hospitales, clínicas, geriátricos y zonas residenciales, el 35% de estos están sometidos a sonidos sobre lo recomendado en el día y 57% en la noche.

Miguel Chávez, investigador y docente de la UDLA, explica que los parámetros de la OMS son más estrictos. Por ejemplo, en escuelas el límite es de 55 dB.

En ese caso el 95% de estas estarían expuestas a niveles de ruido superiores a lo recomendado.

El Centro Histórico es una de las zonas más ruidosas de Quito, junto con las vías principales que conectan el norte con el sur, como la avenida Occidental, 10 de Agosto, La Prensa y Simón Bolívar. En estas zonas las cifras llegan a los 80 dB.

En medio del mapa sobresale un lugar como uno de los menos ruidosos: el parque Metropolitano Guangüiltagua, al norte. Allí la gente está expuesta a un ruido que alcanza los 35 dB.

Esto no sucede en el parque La Carolina, pues está rodeado de vías de alto flujo vehicular que alcanzan un ruido de hasta 65 dB.
Chávez asegura que existen estudios que confirman que lo que genera el tráfico es responsable del 80% al 85% del ruido en la ciudad.  

Esta contaminación acústica no es inofensiva. Puede causar desde pérdidas de audición hasta enfermedades como el tinnitus, que es un sonido como un pito que se queda en el oído.

Pero también su efecto es en el ámbito psicológico. Incrementa el estrés, no permite conciliar el sueño, causa irritabilidad, etc.    

Los investigadores buscan que a partir de este mapa de ruido se tomen medidas para mejorar el ambiente acústico. Por ejemplo, una podría ser que se desvíen rutas de tráfico pesado que están cerca de zonas sensibles, o que se reduzcan los límites de velocidad en las calles aledañas a estos lugares.

Esta investigación se presenta a propósito del Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, que se celebra el último miércoles de abril.

Según Christian Garzón, director académico de la facultad, con este estudio se busca promover el cuidado del ambiente acústico y tener conciencia de las molestias y daños que generan las estridencias.

La UDLA hará audiometrías gratuitas. Este examen es una valoración de la capacidad auditiva de las personas. (I)

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