Los “tallarines” ya se acabaron en cuatro zonas de la capital

21 de enero de 2013 - 00:00

Un 75% de avance registra el programa de soterramiento de cables que se ejecuta en varios puntos del hipercentro de la ciudad y está  previsto que  la primera fase concluya en junio de este año.

En la avenida República del Salvador  un 95% del cableado ya está bajo tierra y esta semana se retirarán de los  postes los últimos alambres del servicio eléctrico, telefonía  y televisión pagada.

En  zona de La Mariscal, que va desde la avenida Patria hasta la Veintimilla, de sur a norte, y desde la Amazonas hasta la  6 de diciembre, de occidente a oriente, el avance es del 60%; mientras que en la segunda etapa del mismo sector,  que  comprende las calles  Juan León Mera, Reina Victoria, Diego de Almagro, José María Urbina, Baquedano, Wilson, Joaquín Pinto, Mariscal Foch, José Calama, Lizardo García, Juan Rodríguez, Baquerizo Moreno y Luis Cordero hay un  15% de avance.

Simultáneamente los   trabajos también se realizan en las avenidas Colón  y   Naciones Unidas, con lo cual concluiría la primera fase del proyecto de mejoramiento urbano. 

Soterrar significa poner algo bajo tierra, enterrarlo o esconderlo, y en esta etapa  serán enterrados más de 30 kilómetros  de cables a través de una red de tuberías instaladas bajo las  aceras para brindar mayor seguridad y comodidad a los ciudadanos.

Además, el proyecto contempla la rehabilitación integral de los sectores intervenidos con el mejoramiento de  aceras, la siembra de árboles nativos y la instalación de mobiliario en parques y plazas cercanas a los sitios en los que se enterrarán los cables.

Para Mauricio Almeida, vocero de la Unidad de Espacio Público del Municipio de Quito, se trata de  una visión integral de mejoramiento para    que “la gente  se apropie del espacio público. Por mucho tiempo  nos hemos subido  al auto para ir al centro comercial, ahora al idea es que la gente camine por las aceras, se mejore el turismo y el comercio de los lugares que intervenimos”.

Los  moradores del sector de  la avenida Naciones Unidas destacan la importancia del proyecto.   Edwin Allán, quien trabaja como colector del Colegio Nocturno Salamanca, ubicado frente al bulevar, asegura que antes habían demasiados cables en los postes, lo que significaba un peligro constante por el riesgo de   un cortocircuito.

El ocultamiento de los cables requiere de un proceso para garantizar que los servicios  no se vean afectados:   primero  la infraestructura debe estar colocada, es decir,   los  ductos, los pozos de revisión y  las acometidas a los predios; tras lo cual   las empresas proveedoras de servicios (televisión por cable, internet, telefonía, luz eléctrica) tienden sus cables,  colocan sus equipos y  hacen las acometidas. Concluido ese proceso, el nuevo cableado es conectado a la red de cada proveedor y el cliente cuenta con el  servicio. Solo ahí es posible   desconectar el anterior suministro y retirar los alambres de los   postes, los cuales también son reemplazados por modernas luminarias más amigables con el paisaje de la ciudad.

Según Patricio Paredes, quien tiene una oficina cerca a la avenida República del Salvador,   el soterramiento  ha cumplido con las  normas técnicas, por lo que confía en que una vez que culmine esta fase no hayan  fallas en el suministro de los servicios.

En la primera fase del soterramiento se  han invertido alrededor de  dos millones de dólares, pero cabe  anotar  que los fondos fueron cofinanciados por  las empresas proveedoras,  las cuales  compran los  cables y ductos, de modo que   cubren entre un  60  y 70% de los costos.

Los fondos  del Cabildo se destinaron especialmente al mejoramiento de las aceras,  pues   se busca que  sean uniformes y que  por ellas  puedan movilizarse con facilidad  los peatones, sobre todo, las personas con  discapacidad y de la tercera edad.

Asimismo, la propuesta  es  mejorar la iluminación en esas zonas, por lo que se colocan  nuevos postes por cuanto eso mejora  la seguridad de los transeúntes.

Como parte del proyecto también se busca  rescatar la fauna y flora nativa  con la siembra de árboles y plantas autóctonas, para recuperar el ecosistema de Quito.
El proyecto se extenderá hacia otras zonas de la ciudad, las cuales aún son analizadas por el personal municipal.

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