En el hospital faltan camas, aun cuando sobra espacio

04 de octubre de 2011 - 00:00

El Presidente de la República, Rafael Correa, durante una visita  realizada al nuevo hospital Eugenio Espejo de Quito, se quejó ante las autoridades del ramo sobre  lo que consideraba un espacio mal utilizado, pues  los servicios de consulta externa y emergencia  lucían saturados.

Los   pacientes protestaron en su presencia por la espera, mientras   médicos y enfermeras no dejaban de  registrar  nuevos  ingresos.

La visita del Primer Mandatario dejó nuevamente en evidencia la crisis hospitalaria, que  la atribuyó a la  mala utilización de los espacios que podrían acoger a más pacientes.

Solo en agosto de este año  en la casa de salud fueron atendidos 1.084 pacientes  hospitalizados, de quienes 436   ingresaron por consulta externa y   648  por emergencia.

Pero  la disponibilidad es de 377 camas en  todas las especialidades y  otras   66 en emergencias,  cuidados intensivos,  diálisis y terapia respiratoria. La meta es incorporar    37 más hasta fines de año.

Por eso el Presidente de la República lamentó el desperdicio de espacio. De hecho en el nuevo hospital, el piso siete era utilizado como bodega hasta hace varios días.

Cuando el personal del Ministerio de Salud le explicó al gobernante que el edificio contiguo no puede ser tocado porque fue declarado Patrimonio de la Humanidad, el Jefe de Estado contestó que en muchas partes del mundo hospitales centenarios continúan atendiendo a los pacientes normalmente.

Por ejemplo, en Guayaquil, el hospital Luis Vernaza, de la Junta de Beneficencia también tiene decenas de años en funcionamiento y es uno de los más concurridos de la ciudad y todos sus espacios son utilizados plenamente.

El Primer Mandatario   agregó que no se puede anteponer el valor histórico de un edificio a la vida humana y la atención a la salud de los ciudadanos. Era evidente que durante la visita  los usuarios aprovecharon para quejarse repetidamente con el Mandatario por la falta de atención y de medicinas. 

Sin embargo, en una entrevista realizada por  el canal privado Ecuavisa, el ex alcalde de Quito y hoy asambleísta opositor, Paco Moncayo Gallegos, defendió la declaratoria de patrimonio y criticó en duros términos la gestión del Ejecutivo. 

Dijo que cuando la Alcaldía se hizo cargo  la estructura estaba en ruinas y hoy, cuando constituye un ejemplo de recuperación, el Jefe de Estado quiere intervenir.

Sin embargo, Augusto Barrera, actual burgomaestre de la capital,   indicó que la situación puede reveerse.  Si el contrato de comodato se revisa, entonces las partes del hospital antiguo podrían nuevamente cubrir las necesidades de los  pacientes, que actualmente se agolpan en un reducido espacio.

En 2007, la Alcaldía de Quito, bajo la administración de Paco Moncayo, declaró como patrimonio el hospital Eugenio Espejo que fue construido, en 1901, en pleno Centro Histórico de la capital.

En 1992  la estructura fue abandonada, ya que   en ese año se inició   la construcción de un nuevo edificio para  acoger a los pacientes y a las distintas salas médicas. Mientras que, los servicios sanitarios se trasladaban a la estructura contigua, la vieja casa era abandonada.

El ex Fondo de Salvamento (Fonsal) del Municipio capitalino acondicionó y restauró el lugar, con una   inversión de casi trece millones de dólares. Actualmente funciona   un centro de convenciones que abrió sus puertas al público en 2008, a través de  un contrato de comodato entre el Municipio capitalino y el Ministerio de Salud Pública (MSP).

Algunos pabellones del antiguo nosocomio albergan oficinas administrativas; en ese lugar incluso trabaja personal de la Misión Manuela Espejo, manejada por la Vicepresidencia de la República.

Pero gran parte del viejo hospital, luego de ser restaurado, lo ocupa el Centro de Convenciones, que en dos años, según cálculos, ha realizado más de 650 eventos con más de 240.000   asistentes.

El conjunto arquitectónico tiene 19.244 m² de edificación, de los cuales  la parte administrativa y  áreas exteriores suman 7.528 m²;  9.047 m² de construcción constituyen los  cinco bloques, la capilla y la pasarela.

“Llevo dos días en emergencias esperando una tomografía”, contó Germán Pilataxi, de 51 años.

Según el Departamento de Estadística,  la demanda de pacientes supera en un  40%   la capacidad del hospital, una cifra que se refleja en  las llamadas   que, al mes, recibe  el call center: de 16.081 solo 11.272  consiguen una cita médica. Y los   turnos que ahora  se entregan   son para diciembre y enero del 2012.

Para los  funcionarios de la institución,  la saturación no es simplemente un tema de espacio.   “Este es un hospital de especialidades, pero aquí llegan a diario  decenas de personas con  gripe estacional que podrían atenderse en un centro de salud. Esos turnos y camas  podrían destinarse a pacientes graves”, dijo un empleado administrativo que no quiso dar su nombre.

No obstante, los planes de ampliación son integrales. A más de la readecuación de las  áreas de traumatología y cirugía general que se realizan en este momento, también se  incorporarán, hasta fines de año,  180 médicos especialistas (ahora son 173) para  todos los servicios.

Por  la posibilidad de rehabilitar el actual Centro de Convenciones Eugenio Espejo (antes hospital), como un punto de  atención médica, se estima que ahí se podrían colocar unas treinta y siete camas, pero las dificultades  son otras.

Por estar en pleno centro de la capital, al hospital lo rodean la Maternidad Isidro Ayora, la Asamblea Nacional y la Facultad de Medicina de la Universidad Central.

La proximidad con otras entidades públicas ha convertido a la zona en una de las más concurridas de la ciudad. Es común que las ambulancias sean obstaculizadas por  taxis y  buses de las doce cooperativas de transporte público  que circulan por la avenida Gran Colombia.

En la zona también funcionan  laboratorios clínicos y centros médicos privados que prestan servicios de rayos X, ecografías y otros exámenes que el hospital no puede  realizar sea por exceso de pacientes o por   avería de las máquinas.

Paralelamente, las farmacias también se concentran  en la zona porque cubren el déficit de medicamentos o insumos del hospital y  la maternidad.

A todo esto se deben sumar que    el hospital Eugenio Espejo no solamente está rodeado de instituciones como la Asamblea Nacional, sino que está   clavado en el Centro Histórico de Quito.

En esta zona las calles son angostas y muchas  están rellenas de piedras, lo que dificulta el  tránsito de las ambulancias y de los pacientes.

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