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Los comerciantes aprovecharon el feriado

Carnaval: entre el descanso y la oportunidad de más trabajo

En el sur de Quito, varios vendedores informales aprovecharon el feriado para  llevar dinero a sus hogares. Para Rosa Duque fue un buen día. Vendió $25. Foto: Miguel Jiménez/ El Telégrafo
En el sur de Quito, varios vendedores informales aprovecharon el feriado para llevar dinero a sus hogares. Para Rosa Duque fue un buen día. Vendió $25. Foto: Miguel Jiménez/ El Telégrafo
17 de febrero de 2015 - 00:00 - Redacción Actualidad

Para miles de ecuatorianos, el feriado de carnaval fue una oportunidad de descanso, pero para otros se convirtió en la esperanza de conseguir un dinero extra para su hogar. “El pobre no tiene descanso”, murmuró sonriendo Blanca, mientras llenaba una bolsa con pedazos de mango que vendió ayer en $ 1.

Para la  mujer de 56 años y madre de 7 hijos, el feriado fue una ocasión de llevar más dinero a su casa. “Sí se vende un poquito más, aunque yo salgo todos los días, sin excepción”, aseguró, al tiempo que acomodó las frutas de venta en su puesto que arma a diario en una esquina de la avenida Michelena, ubicada en el sur de Quito.

Lo mismo opinó Raquel Duque, quien en cambio puso una carpa de venta de jugos cerca del desfile que se organizó por el  carnaval  en la Tribuna del sur, en el sector de la ciudadela Atahualpa.

Con un cucharón grande meneó el agua de tamarindo, el jugo de naranja, así como el tradicional come y bebe, que mezcló con hielo dentro de frascos grandes. “Hay que aprovechar cuando se puede, por eso me vinieron a ayudar mi hija y mi nieto” dijo, al tiempo que animó a los visitantes a consumir sus productos. “A dólar... a dólar, los juguitos”, llamaba la atención de Miguel Carvajal. “Unito de  naranja, vecina, con este sol rico el de naranja”, comentó el comensal mientras pagaba. La mujer contó que un buen día puede hacer hasta $25.

En el sur de Quito hubo ayer varios negocios abiertos, pero también cerrados porque sus propietarios prefirieron descansar.   

Jesús Molina acomodó decenas de botellas de espuma de carnaval sobre una banqueta. “Estamos rematando a dólar el frasco”, contó el hombre, que lució desanimado: “pensé que acabaría todo rápido, pero todavía tengo, estoy preocupado porque invertí $ 300”, dijo.

Nelson Guamanshig salió a trabajar en su taxi como todos los días a las 08:00. “No hay mucha gente, pero igual hay que camellar, las deudas no salen de vacaciones”, comentó bromeando el hombre de 45 años y padre de 2 hijos.

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