Incendio de Atacazo deja sin agua a la comunidad El Mirador

- 01 de octubre de 2018 - 21:05
El incendio se desarrolló a 4.114 metros (13.500 pies) de altura, en una zona de pajonales de terreno irregular con fuertes vientos y bajas temperaturas.
Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

Las causas del siniestro, que empezó el sábado pasado, siguen sin establecerse. Bomberos, militares, policías, hacendados y sus peones participan en el control de las llamas. Este lunes 1 de octubre se apagó el fuego en el costado del Distrito Metropolitano de Quito, pero en el frente que colinda con el cantón Mejía seguía ardiendo.

El incendio forestal desatado desde el sábado 29 en el cerro Atacazo, al sur de Quito, ha consumido hasta ahora unas 680 hectáreas de bosque, según un reporte la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR). 

En el sector existe gran cantidad de pajonales y bosque primario y el fuego ha avanzado a una velocidad de "nueve segundos por metro cuadrado", según la Secretaría.

Como medida preventiva, el domingo se evacuó a una familia de cinco integrantes que se encontraba en el radio de peligro del humo desprendido.

Desde la madrugada de este lunes 1 de octubre, personal del Cuerpo de Bomberos de Quito (CBQ) continúa con las labores de combate y extinción del incendio forestal en el cerro Atacazo, localizado en el cantón Mejía.

Las actividades para sofocar las llamas se reanudaron a partir de las 04:00, con un total de 62 efectivos y 14 vehículos contra incendios. De igual manera el helicóptero Argus de esta entidad realiza acciones de vuelo desde las primeras horas de este día.

Un total de 21 voluntarios del Ejército, equipados con machetes, palos, cascos de color naranja y mascarillas, ayudaron a los bomberos de Mejía.

Andrés Suing, al mando de los uniformados, indicó que lo más complicado fue abrir camino. “El viento expandelas llamas y nos dificulta avanzar”, dijo. Ellos apoyaron en las tareas para apagar el siniestro con relevos de personal cada 12 horas.

Mario Serrano, propietario de la hacienda La Estancia, también acompañó a los militares para tratar de ganarle al fuego. Él aseguró que tenía unas 9 hectáreas en cenizas y estimó que ha perdido unos $500.000 solo en los pinos, puesto que en 3 años iban a estar listos para la venta de la madera. “Es imposible calcular en total cuánto perdí. Esos pajonales más que un valor comercial tenían un valor y una función en el ambiente”, dijo.

Además, en la zona, Serrano tuvo que reubicar a 80 cabezas de ganado y espera que el fuego no avance más pues afectaría a sus sembríos de papa y zanahoria. En la misma situación están los dueños de las propiedades vecinas: San Carlos y Turín.

Carlos Sarabia, empleado de La Estancia, trató de apagar las llamas con ramas secas. “Ya no podemos hacer nada más, esperamos que el clima también nos ayude”, dijo resignado, al caminar por el terreno ennegrecido.

Gabriel Conde, comandante de Bomberos de Mejía, explicó a este Diario que los pajonales tenían de 90 centímetros de alto lo cual complicó que los bomberos y los militares pasen. Asimismo, explicó, que 23 bomberos acudieron al cerro y trabajaron en 2 frentes: por Tambillo y por Cutuglagua.

Entre las 08:00 y las 11:00 un helicóptero de la Policía Nacional también luchó contra el flagelo desde el aire, a la altura de Cutuglagua. La nave llevó colgado un cono gigante de agua, llamado bambi-bucket, con el cual cada 6 minutos regó las llamaradas.

En la parte del Distrito Metropolitano de Quito 120 bomberos de la capital realizaron labores de enfriamiento y el fuego se logró apagar. “Sin embargo, en la zona de la hacienda San Carlos y La Estancia la candela alcanzó las copas de los pinos”, indicó el Comandante Conde. Las brigadas trabajarán hasta las 18:00 y saldrán nuevamente mañana desde la madrugada.

Eber Arroyo, Comandante del Cuerpo de Bomberos Quito, informó que esta madrugada se logró controlar el incendio en el ala norte, sin embargo, las labores del Cuerpo de Bomberos del cantón Mejía continúan en el ala sur del cerro.

De acuerdo a la Secretaría de Gestión de Riesgos no se han producido víctimas personales ni daños a infraestructuras como consecuencia del fuego.

El domingo se registró una línea de fuego de más de dos kilómetros, con llamas de hasta tres metros de altura en el cerro Atacazo, según ese organismo. (I)

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