50 familias reciben agua de un medidor

07 de octubre de 2011 - 00:00

En una calle polvorienta y sin nombre, justo al extremo norte, en el límite donde termina la ciudad se encuentra el barrio San Vicente. Ahí  habitan 50 familias que carecen de  los servicios básicos con que cuenta el resto de la urbe.

No tienen alcantarillado, transporte público y teléfono. El agua potable y la energía eléctrica son una historia aparte.

Para acceder a las  viviendas los moradores han abierto sus propias calles y lo han logrado gracias a las  mingas comunitarias.

María Sandoval, dirigente del barrio,   asegura  que     habitan  hace 17 años en el sector y padecen de todo tipo de situaciones. Por ejemplo, para el abastecimiento de   agua potable solo hay un    medidor ubicado a 300 metros fuera de la zona.

Lo mismo sucede para proveerse de energía  eléctrica. En la  zona no hay generadores instalados para la dotación del servicio, por lo que los vecinos tuvieron que unirse para solicitar  dos medidores, los que no son suficientes para abastecer el consumo que demandan.

El cableado para transportar la energía fue adquirido por los moradores que  compraron 30 postes para tender una red a las casas  y tener el servicio. La planilla en la actualidad  supera los 300 dólares mensuales, lo que no les permite acceder al subsidio,   señala el morador Segundo Jirón,   tras reiterar que los  vecinos dividen la cuota y cancelan en la Empresa Eléctrica.

Sin alumbrado

Segundo Jijón sostiene que en  las noches es difícil el acceso al asentamiento por la falta de alumbrado público; además, otro problema es que no hay alcantarillado, por lo cual utilizan pozos  sépticos.

La directiva del barrio ha realizado gestiones en la Administración Zonal de Calderón, incluso se han dirigido   a las oficinas del Municipio para que   atiendan  sus pedidos, ya que, aducen, tienen derecho a todos los servicios porque, al igual que el resto de quiteños, pagan sus impuestos.

En la Administración Zonal del Distrito estos terrenos constan como sitios ecológicos y el pedido de los moradores es que se levante esa declaración para que sea   reconocida como zona urbana, con lo que se beneficiarían  de los servicios básicos.

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