Sofía Espín tiene cero proyectos de ley

- 10 de octubre de 2018 - 00:00

Se ha jugado el todo por el todo. La asambleísta de la Revolución Ciudadana por la provincia del Guayas, Sofía Espín, está bajo la mirada de los ecuatorianos. No le importó fingir una visita “humanitaria” a la testigo protegida, Diana Falcón, en un centro de detención en Quito. Intentó que ella cambiara su declaración sobre la supuesta responsabilidad del expresidente, Rafael Correa, en el secuestro a Fernando Balda.

Esa visita le ha llevado al borde del abismo y hasta puede ser destituida de su cargo. Una legisladora no puede interferir en la justicia porque no es ético ni legal. Y en el colmo del desparpajo, Espín presentó este mates 9 de octubre su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Una comisión a la que ella y los suyos siempre denostaron y a la que pretendieron crearle un sistema paralelo a nivel internacional, tal como lo hicieron con las organizaciones sociales y sindicales en Ecuador. Ella no se ha destacado en su labor parlamentaria. Ocupa la curul 29 y es integrante de la Comisión de Desarrollo Económico.

Según el Observatorio Legislativo en 425 votaciones, ella registra 180 asistencias; 131 ausencias, y en 114 ocasiones fue reemplazada por su alterno, Ronny Arteaga. Espín no ha presentado ningún proyecto de ley en el año y cuatro meses de este período. En su declaración patrimonial no hay autos ni bienes inmuebles a su nombre.

Es Ingeniera en Electricidad, tuvo una beca de un año para una maestría en Políticas Públicas en la FLACSO, pero no tiene título de cuarto nivel. Espín fue constituyente (2008) y desde el 2009 ha estado al lado del exvicepresidente Jorge Glas, con altos cargos en los sectores estratégicos y como asesora política en la vicepresidencia.

Esta conducta de Espín está en la misma línea de lo que hizo en Guayaquil. Allí salió con un megáfono a gritar que el juicio contra Glas y que las investigaciones a Correa eran “ilegales”. Dijo que la presidenta de la Asamblea, Elizabeth Cabezas, fue “puesta a dedo” gracias a un pacto entre PAIS y el Partido Social Cristiano.

Además, gritó que no había “Estado de derecho”, que se vendrán miles de juicios y que la única salida era la Asamblea Constituyente. Eso es lo que el correísmo busca para desbaratar todo. Y la legisladora Espín maquilla la realidad de la estela de corrupción que dejó su exgobierno por donde caminó. (I)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: