Ver el mundo con Periscope

- 14 de octubre de 2018 - 00:00

En un reciente texto, el teórico estadounidense Nicolas Mirzoeff se plantea una gran pregunta: “¿Cómo ver el mundo?”. Según este pensador, vivimos en un mundo cada vez más visual y global que nuestra mente no alcanza a imaginar. Los ordenadores, los celulares, las redes sociales han saturado el globo de imágenes, sin embargo nos cuesta visualizar nuestro mundo en su conjunto.

Necesitamos ver el mundo y sus cambios a escala global para poder actuar en él. Necesitamos visualizar fenómenos como la migración, el cambio climático, los flujos de capital y los intercambios culturales. El gran problema es el siguiente: la imagen es concreta, parcial y local; mientras el mundo es abstracto, total y global.

Mientras alistaba las maletas para un viaje a Madrid pensaba en estos dilemas. Sin darme cuenta la respuesta estaba más cerca de lo que pensaba. Navegando a través del menú de aplicaciones de mi celular, me encontré con dos simpáticos íconos: Periscope y Airbnb.

El primero es un aplicación para trasmitir videos en directo vía Twitter. El segundo es una plataforma de software para ofertar y demandar alojamiento entre particulares. Periscope ofrece un mapamundi en donde se pueden mirar las cantidades de transmisiones en vivo georreferenciadas, basta con deslizar el dedo para ir a cualquier ciudad del globo y mirar imágenes en vivo de miles de usuarios.

Airbnb permite identificar una ciudad y buscar alojamientos, husmeando entre fotografías de casas particulares alrededor del mundo. En ambos casos estamos frente a imágenes autoproducidas por millones de personas en distintos puntos del planeta que no pasan por la censura estatal, los mecanismos de legitimidad de la nación, ni las industrias mediáticas y turísticas establecidas.

Estas plataformas brindan un acceso inmediato a imágenes cotidianas, a los espacios íntimos, a la conversación coloquial, a una relación interpersonal en nuestra -ahora sí- “aldea glocal”.

A pesar de las exclusiones de las poblaciones desconectadas, estas herramientas nos ofrecen otro imaginario visual del mundo, post-internacional, post-global, post-mediático. Esta es, quizá, nuestra particular manera de ver el mundo. (O)

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