Ahora nos toca vivir y decidir por nuestra felicidad

- 26 de abril de 2014 - 00:00

Nuestra organización agrupa a 158 personas. La mayoría somos mujeres. Contribuimos a un cambio en el estilo de vida de los adultos mayores por medio de diferentes actividades de recreación y entretenimiento, además del cuidado de la salud.

El club, para nosotros, es como nuestra segunda familia, donde compartimos entre amigos, donde nos reímos, lloramos, nos apoyamos y seguimos siempre adelante. Cuando se formó el grupo de danza fue un pretexto para que muchos adultos mayores encontraran una forma de olvidarse de sus problemas, de salir de estados de depresión. Una de las integrantes tiene 80 años, sus hijos y nietos decían que en la casa pasaba relegada, ahora es la atracción en las presentaciones y en los desfiles: su alegría contagia y motiva a todos.

El grupo de danza nos dio la oportunidad de viajar y los más felices son los adultos mayores. El 27 de junio nos presentaremos en Loja, por segunda ocasión, pero antes estaremos en el pregón de fiestas en Ayora, parroquia del cantón Cayambe.

Contar con el club Nuevo Estilo de Vida es un apoyo, además, para quienes tenemos una enfermedad, como en mi caso, diabetes. El apoyo de todos permite sobrellevar las adversidades. Cuando los adultos mayores se aíslan en sus casas terminan por agravar su salud.

Lamentablemente, todavía existen familias que impiden a los adultos mayores acudir a estos espacios de participación e inclusión. Cuando esto sucede, procuramos hablar con los familiares para que entiendan la importancia de pertenecer al Club y de respetar la decisión de sus padres o madres. En algunos casos persiste con fuerza la idea de que los abuelos están para cuidar a los nietos, para llevarlos y retirarlos de la escuela.  

Debemos entender que todos tenemos derechos, y uno de los principales es el llevar una vida digna. Ya cumplimos con los hijos, ahora nos toca vivir y decidir por nuestra felicidad.

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