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Sin escrúpulos

05 de abril de 2020 00:00

¿Es posible vivir lo que la publicidad anuncia? Esta pregunta encierra el sentido de la película española Hogar (2020) de los hermanos David y Álex Pastor.

Se trata de un drama familiar que luego se torna en una historia negra, donde vemos lo oculto de la sicología humana.
Hogar alude al desempleo que hace que las personas busquen el modo de reinsertarse en el mercado de trabajo, a sabiendas de que hay otras generaciones que pronto han copado tal espacio.

El personaje del filme, un publicista, en efecto, se halla en una situación compleja: o renunciar a la vida que tenía cuando trabajaba, o volver siguiendo las fórmulas de los exitólogos que lucran con los deseos de los desempleados.

El publicista irá por una tercera vía: rearticular su visión de la familia.
Y lo hará en función del ideal publicitario: un mundo feliz mediante la tenencia de objetos, incluida la casa de los sueños.

En definitiva: si un espot publicitario muestra lo posible, lo que apela es al deseo y su cumplimiento, a afianzar el narcisismo, tal como sugirieron en su momento Jesús González Requena y Amaya Ortiz de Zárate en El espot publicitario: las metamorfosis del deseo.

El problema que plantea la película de los hermanos Pastor, disponible en Netflix, es hacer realidad la imagen narcisista construida por el publicista hasta cuando se queda sin trabajo. Lo vemos como un sujeto sin escrúpulos, manipulador, que consigue deshacer un entorno humano: es la representación del ángel de la muerte mimetizado en un casa perfecta.

Por eso Hogar no suena a familia, sino a individuo que concreta su sueño añadiendo a quienes les hace creer que son su familia aunque en realidad son sus objetos.

Etimológicamente hogar deviene de fuego: y era el fuego alrededor del cual las familias se reunían para compartir su vida en común.

El publicista en su mundo ideal apaga el fuego de la casa y hace creer que en su reemplazo están los colores amarillos y brillantes de alguna marca industrial. Hogar, así, es una película cruda y cuestionadora del mundo actual, producto del trabajo de dos directores muy talentosos y visionarios. Una buena recomendación es esta cuarentena. (O) 

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