SARS-CoV-2 y las mutaciones, un proceso natural

07 de enero de 2021 00:00

El pasado 14 de diciembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó el hallazgo de una nueva variante genética de SARS-CoV-2 en Reino Unido. Esta noticia ha creado una alarma mundial por la gran transmisibilidad de esta nueva versión vírica, habiendo sido detectada en varios países del mundo, incluidos países de América Latina, en un relativamente corto periodo de tiempo. 

Las medidas de confinamiento tomadas por varios gobiernos, que nos retornan al inicio de la pandemia, se fundamentan en que esta variante se une con mayor eficacia a las células blanco de nuestro organismo, lo que le otorga una mayor capacidad de propagación. Sin embargo, es importante recalcar que, aunque no hay reportes asociados a un mayor grado de afección clínica en los pacientes de covid-19 con esta nueva variante, el ascenso de casos positivos derivados de esta puede llevar al colapso del sistema sanitario de cualquier región. 

Las mutaciones son un proceso natural, tan natural que todos los organismos tenemos mutaciones en nuestro material genético de forma continua. Los humanos acumulamos un promedio de 175 mutaciones en nuestra vida. En cuanto a SARS-CoV-2, no es la primera vez que se describen cambios en su genoma. Los científicos han estimado un promedio de 2 mutaciones al mes desde el inicio de la pandemia y se han descrito miles de variaciones diferentes en todo el mundo. Lo que llama la atención de esta nueva variante es que presenta 17 mutaciones simultáneas en su genoma, varias de ellas relacionadas con la proteína de la espiga, que es la que permite la entrada del virus a nuestras células. 

Adicionalmente, dicha proteína es la clave de muchas pruebas diagnósticas y la base de algunas vacunas ya aprobadas, como son las de Pfizer BioNTech y Moderna. Esto ha incrementado el escepticismo de algunos grupos de la población hacia las vacunas, lo cual es algo que carece de todo fundamento científico. Por el modo en el que funciona nuestro sistema inmunológico, es muy poco probable que estos cambios genéticos le permitan al virus evadir la respuesta inmune adquirida con cualquiera de las vacunas aprobadas, manteniendo intacta la esperanza de la comunidad científica en el poder que tienen las campañas de vacunación en la erradicación de la covid-19.  

Con conciencia individual, colectiva y una gestión gubernamental adecuada la aparición de esta nueva variante no debe alarmar en exceso a la población. (O)

Cortesía UIDE
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