El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Jue.17/Jun/2021

Política

Tendencias
Historias relacionadas

La cereza sobre el pastel

24 de diciembre de 2020 00:00

Una buena alimentación debería ser una prioridad y una responsabilidad con nuestra salud. Este año 2020 hemos dependido de un buen estado físico y un sistema inmunológico fuerte para resistir a la pandemia, pero también nos hemos visto limitados en nuestras actividades físicas, obligados en muchos casos a pasar mucho tiempo encerrados, inactivos y comiendo ansiosamente.

Pero, ¿qué hacer durante las fiestas navideñas y de fin de año para mantener nuestra salud y nuestro peso? Las primeras recomendaciones son generales y obvias: reduzcamos el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y carbonatadas, controlemos el tamaño de las porciones de las comidas que ingerimos y reduzcamos el consumo innecesario de dulces refinados, harinas y carbohidratos. Pero un verdadero cambio de fondo es romper con las tradiciones alimenticias nocivas de las fiestas de diciembre. Probemos nuevas recetas y un menú en familia.

Nuestra comida navideña debería ser balanceada, dando prioridad a las proteínas, verduras y frutas frescas. En vez del tradicional pavo y las carnes rojas, una buena opción es optar por pescados y mariscos ricos en omega-3, vitaminas A, B y D. Otras opciones novedosas son buscar acompañamientos que ayuden a digerir de mejor forma el alimento como lo son la quinoa o cebada perlada, rica en magnesio, potasio y hierro. Además de las ensaladas crudas, podemos consumir verduras que no hayan sido cocinadas mucho tiempo para no perder sus nutrientes. Las verduras siempre deben estar crujientes para poder disfrutar de su sabor y sus beneficios a la salud. Reemplacemos los aderezos que tengan una base de mayonesa por yogurt o vinagretas.

El gran final de toda cena en épocas festivas es el postre, y es casi imposible rechazarlo en nombre de la salud. Se puede reemplazar el azúcar refinado por endulzantes naturales como la panela, la miel o el azúcar moreno. Optemos por consumir chocolates con un grado de pureza superior al 70% en vez de chocolates con leche.

Este 2020 nos enseñó que debíamos transformarnos y adaptarnos para poder sobrevivir. Que en nuestra mesa de Navidad y fin de año se vea reflejado ese aprendizaje. Agradezcamos que siempre tenemos opciones en la vida, está en nosotros encontrarlas y adaptarnos. ¡Buen Provecho!

Contenido externo patrocinado