Fue un día perfecto para el atacante uruguayo. Jugó el mejor partido desde que llegó a Barcelona a inicios de 2016 y marcó el gol del triunfo ante Palmeiras. Jonathan Álvez, con coraje, velocidad y dinamismo, fue el abanderado del Ídolo, que parecía se iba al camerino con un empate que generaba pocas ilusiones para el resto de la disputa con el poderoso Palmeiras.
El 'Loco' no necesitaba del gol para retirarse aplaudido y elogiado por luchar a veces solo con Jerry Mina, un zaguero con proyección europea, y Luan. Pero merecía coronar una actuación majestuosa en el césped del Monumental. Y encontró su premio en una jugada que parecía intrascendente y de trámite porque el partido moría, como las esperanzas de los hinchas que vibraron con las acciones del uruguayo, Esterilla u Oyola, quienes impulsaron al equipo con una energía contagiante.
Antes había superado a Mina en tres ocasiones, y a Luan y Tché Tché en una, y sus incursiones terminaron en intentos peligrosos cortados por otro defensa. Incluso generó que Mina metiera el brazo para evitar ser superado pero el árbitro no vio claramente la acción. Al final, remató suave, y la pelota, caprichosa como él, hizo estallar de júbilo a los 40.000 hinchas presentes.
Locura total.
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