Es posible hallar en redes de internet, en servicios streaming, el filme cubano Sergio y Serguéi (2017) de Ernesto Daranas. Se conoce que esta fue una producción que además contó con capitales extranjeros para narrar sobre la amistad que siempre se dio entre pueblos o naciones, independientemente de los contextos y conflictos políticos internacionales.
El caso es que Sergio y Serguéi cuenta la historia de un aficionado de radio en La Habana que, triangulando señales, descubre el pedido de ayuda del cosmonauta Serguéi Krikaliov, –abandonado en el espacio exterior–, para regresar a la Tierra toda vez que se había quedado sin comunicación y posibilidades de rescate tras el derrumbe de la URSS.
En la práctica se había quedado en la Estación Mir por más de 300 días, desde mayo de 1991, hasta su retorno en marzo de 1992. Cuando había partido con una misión aún existía su país y a su llegada este ya se había convertido en Rusia.
La película de Daranas es una mezcla de comedia fantástica, historia nostálgica y aventura. El argumento sirve para caricaturizar y poner en conflicto ciertos hechos de los países comunistas: vigilancia excesiva a la ciudadana y sin sentido, economía endeble, trabajo precarizado, escasez de alimentos, emigraciones clandestinas, y otras más. A estos hechos la gente trata de poner el rostro de la impasibilidad.
La cuestión que evidencia el filme es que, pese a las burocracias, a las ocultaciones estatales, al descalabro político, lo que prima es la voluntad humana para salvar al semejante.
Lo fantástico está en cómo los radioaficionados cumplen con ayudar a un individuo desatendido en el espacio exterior, guiándolo a la que será su país transformado.
La parte nostálgica es esa huella del cine socialista que muestra seres humanos que aún, contra viento y marea, son creativos y solidarios, viendo siempre el horizonte: así Cuba parece mirar, con Sergio y Serguéi, a la idea de que la exploración espacial no es una utopía. La dirección de Daranas hace que percibamos todo esto como una aventura con aire familiar.
Sergio y Serguéi fue un filme multipremiado y en su momento fue la apuesta de Cuba entre los probables candidatos al Óscar por mejor película extranjera.
Su mérito, con todo, es recordar un hecho paradójico: ante el derrumbe de la URSS, la pervivencia de una amistad sin territorio. Fuera de esto, la película a ratos es artificiosa y propagandística. (O)
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