Resultados electorales reflejan la vigencia del populismo en el país

- 10 de abril de 2019 - 00:00

Analistas consultados consideran que en los pasados comicios no hubo una organización política predominante; se fragmentaron las tendencias y que el electorado nunca se mantuvo ligado a un líder o caudillo local o nacional.

La presencia de figuras políticas en la propaganda, así como la dispersión de candidatos y por ende del electorado incidió en los resultados de las pasadas elecciones del 24 de marzo de 2019, en donde se apeló al caudillismo local o nacional para captar votos.

A esta conclusión llegaron los analistas Harry Darquea, Esteban Nicholls y Marlon Orbea, al evaluar los comicios seccionales. Ellos coinciden que aquello se debe a la vigencia del fenómeno del populismo.

Una muestra, por ejemplo, es el Partido Social Cristiano (PSC), que al menos en la provincia de Guayas apeló en la campaña a la figura de su líder el alcalde Jaime Nebot Saadi; incluso en afiches se lo mostraba como si él fuera el candidato.

En el caso de Compromiso Social (correístas), la estrategia fue manejada en redes sociales, alrededor del discurso del expresidente.

Para el analista y consultor político Harry Darquea, el populismo como ideología política no es malo, porque procura acercarse al ciudadano y satisfacer sus necesidades; “se convierte en malo cuando sus figuras entran en corrupción e impunidad”.

“Los populistas manejan un mensaje que llega a la figura del ciudadano, pero en el ejercicio del poder se van desviando de la causa”, sostiene Darquea.

Marlon Orbea, consultor en Estrategia Política, tiene un criterio similar. Él sostiene que el populismo es como un martillo, pues depende de cómo se lo utilice y con qué fines; “el populismo es solo la herramienta”.

A nivel local se presentan casos puntuales en las prefecturas. Por ejemplo, en Loja triunfó Rafael Dávila mediante una alianza de movimientos locales llamado Loja Progresa. Él fue reelecto, pues en los comicios de 2014 captó esa dignidad con el auspicio del movimiento CREO.

Otra figura que se mantiene en vigencia a nivel provincial es Jorge Guamán, en Cotopaxi. En 2014 llegó a la prefectura por el movimiento Pachakutik. Ahora fue reelecto mediante la Alianza Unidad por Cotopaxi.

En cuanto a las alcaldías, en Guayaquil el triunfo de Cynthia Viteri de PSC-Madera de Guerrero a la alcaldía se cimentó por la figura de Jaime Nebot, quien en ocasiones acompañaba en los recorridos a sus candidatos.

De allí que Darquea reitera que hubo candidatos que basaron su campaña bajo la figura del líder del movimiento o partido. “Por tal motivo la gente que es considerada fiel vota por esa línea o amparado en una determinada figura”.

Pero Marlon Orbea advierte un escenario. Los resultados que obtuvo la derecha ecuatoriana hacen presumir que esa tendencia pudo haberse posicionado y hasta consolidado de cara al 2021, pero no lo aprovechó en toda su medida o dimensión.

“Hoy el Partido Social Cristiano buscará pescar los votos que le faltan, mientras que hubo un afectado, como Guillermo Lasso y su movimiento político CREO”.

Esteban Nicholls, docente de la Universidad Andina Simón Bolívar, agrega como un hecho a tomar en cuenta que el resultado del sector correísta es muestra de que está vigente el voto duro, pues todavía “hay gente que cree que en su gobierno hubo cosas buenas”.

Pero asegura que de ninguna manera se puede decir que fue un triunfo, ya que los resultados demuestran que no obtuvo  espacios en las alcaldías, que en prefecturas obtuvo dos de 11 provincias donde puso candidatos.

“De todas maneras hay que señalar que existe gente que cree en la figura de un líder redentor, o como si fuera un mesías o salvador, pero eso es relativo pues es posible que esto disminuya con el tiempo”, aclara.

Y cuestiona a estos liderazgos por considerarlos de tipo verticalistas, pues cualquier decisión del partido o movimiento se concentra en esa figura. (I)

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