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El candidato Daniel Scioli declaró que buscará “desenmascarar las verdaderas políticas” neoliberales de Mauricio Macri

Piero, Heredia y Gieco rememoraron la dictadura militar de Argentina en Unasur

- 14 de noviembre de 2015 - 00:00
Los símbolos de la música protesta, Piero, Víctor Heredia y León Gieco, acudieron a la sede de Unasur en Quito. Álvaro Pérez / El Telégrafo

El candidato Daniel Scioli declaró que buscará “desenmascarar las verdaderas políticas” neoliberales de Mauricio Macri

“Mercedes Sosa se atrevió a ir a Argentina en la última etapa de la dictadura militar, en 1982. Esa vez cantó ‘Solo le pido a Dios’ y fue cuando supe que algo iba a pasar”. De esa manera el cantautor argentino León Gieco relató lo que para él es la democracia: “La negra Sosa es el ícono de la democracia”, dijo mientras recordaba cómo fue censurado y exiliado de su país en la década del 70 durante el dominio del teniente general Jorge Rafael Videla.

Para Gieco, la paz no es solo una palabra, es un camino que se construye. “Por eso ‘Solo le pido a Dios’ no es una canción religiosa, sino un pedido para que la gente no sea indiferente ante la guerra, así como el engaño vivido en la era menemista (con el expresidente Carlos Menem) que tuvimos en Argentina en los 90, disfrazado de peronista para tener un gobierno tremendamente neoliberal”.

Así como ese símbolo de la canción protesta, otros, como Piero de Benedictis y Víctor Heredia, se reunieron ayer en la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Quito para dialogar junto al secretario general Ernesto Samper sobre la paz, la democracia y el sur.

Después de un saludo protocolario, Samper lanzó la primera pregunta a los compositores respecto a si las nuevas generaciones de artistas en la región reflejan la inconformidad de las personas frente a la injusticia y la desigualdad social, y si están comprometidos con los valores sociales. Los músicos coincidieron en que las nuevas generaciones “por suerte” viven otras circunstancias, por lo que sus expresiones tratan la realidad actual con otras problemáticas, “pero no deben olvidar que hubo gente que murió para que vivan este momento”.

“Los artistas en nuestra época teníamos los ojos bien abiertos ante las vicisitudes que sufrió el pueblo y nosotros mismos frente a la censura, la persecución y los exilios. Dimos una respuesta a ese entorno. Ahora existen nuevas democracias en el continente, debido al esfuerzo de los pueblos. Existe la posibilidad de unidad y las democracias sí son ciertas, a pesar de los problemas que enfrentan por las políticas neoliberales que intentan instaurarse en los modelos de inclusión política”, expresó Heredia.

El compositor de ‘Sobreviviendo’ ha sufrido la desaparición forzada de 3 miembros de su familia. Uno de ellos fue su hermana Cristina, quien estaba embarazada cuando desapareció en junio de 1976. Heredia estaba a punto de autoexiliarse, pero postergó su salida 4 años más para buscar a su hermana.

“Soy un ciudadano, no solo de mi país sino del continente, y tengo los ojos bien abiertos para que estas situaciones no sucedan nunca más”, dijo al recordar el caso de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, en México.

Piero también debió marcharse de Argentina cuando la junta militar que depuso a la presidenta María Estela Martínez de Perón (conocida como Isabelita) intentó secuestrarlo en Buenos Aires.

Durante su exilio en Europa se dedicó a la búsqueda espiritual y a la meditación. En ese contexto el intérprete de ‘Los americanos’ ha intentado combinar su pasión por la música con su amor por la lucha social, por lo que ayer anunció que se creará un directorio denominado América Viva para canalizar a todas las organizaciones no gubernamentales (ONG) de América Latina y para su lanzamiento ha pedido la ayuda del papa Francisco.

“Eso que uno habla en un café o esa revolución que uno quiere hacer -por lo menos intentarlo-. Creo que aún hay mucho por hacer. América Latina tiene toneladas de solidaridad ociosa y hay que trabajar con eso. Todos tenemos medias horas y días para ayudar a muchas personas”, manifestó Piero.

El artista argentino, con nacionalidad colombiana, cree que la juventud de América Latina tiene muchas ganas de hacer cambios y un medio para orientar esos anhelos puede ser Unasur.

Este encuentro con los cantautores en Ecuador ocurre previo al debate que los candidatos a la Presidencia de Argentina, Daniel Scioli y Mauricio Macri, mantendrán este domingo, a las 21:00 locales, en la Universidad de Buenos Aires y que será retransmitido por las cadenas de televisión a 40 millones de habitantes. Según indicó el consultor político Gustavo Córdoba, será la primera vez que se realiza una segunda vuelta electoral en Argentina por lo que un debate podría tener “un impacto posterior mucho más importante que otros”.

El proceso electoral será el próximo 22 de noviembre. Scioli declaró que buscará “desenmascarar las verdaderas políticas” neoliberales de su rival. Según el último sondeo de la consultora Management & Fit, Macri lidera la encuesta con el 46,3% de las intenciones de voto y Scioli suma el 40,2%. Samper espera que el proceso sea transparente y que los argentinos elijan su proyecto de país. (I)

Giro en la campaña argentina

El discurso de Macri defiende ahora las políticas de Cristina Fernández

El candidato presidencial de la alianza derechista Cambiemos, Mauricio Macri, ha mutado tanto su discurso en los últimos dos meses que en ciertos círculos políticos y económicos ya se empieza a hablar de su ‘sciolización’ de cara al balotaje del 22 de noviembre.

Tanto ha cambiado en teoría su visión política y económica de la realidad argentina que el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires se parece cada vez más a su rival del gobernante Frente para la Victoria, Daniel Scioli. Y paradójicamente, en esta simbiosis política el que sale perdiendo es el postulante ‘kirchnerista’.

La periodista y analista Florencia Halfon habló en radio Metro de esta ‘sciolización’ de Macri como un cuidadoso plan para poner en aprietos al mismo Scioli, en una campaña con un diseño discursivo cada vez más unificado entre dos candidatos que defienden dos modelos diferentes de país, pero con una derecha camuflada por izquierda y reduciendo el debate a una pelea entre lo nuevo y lo viejo.

“Lo que estoy viendo es una contraposición drástica entre frescura y fatiga”, resume el analista Andrés Malamud.

La campaña se mueve hoy en dos frentes bien definidos: por un lado, un Macri que intenta despegarse de su pasado neoliberal (que llega hasta el comienzo formal de su campaña) y por otro un Scioli desesperado por ‘desenmascarar’ esta mutación repentina de su rival. Incluso, el último spot de campaña del Frente por la Victoria muestra a electores con una máscara de Macri que se quitan la ‘careta’ mientras se enuncia cómo votó la derecha (siempre en contra) ante cada una de las leyes consideradas emblemáticas en la gestión oficialista como la estatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y las jubilaciones privadas, el matrimonio igualitario y la fertilización asistida, entre otras.

La publicidad es un calco de un spot de campaña de la excandidata presidencial brasileña Marina Silva contra Dilma Rousseff en las últimas elecciones de su país.

La campaña de Macri es simple: los sondeos muestran que el electorado que no votó a ninguno de los dos candidatos que se enfrentarán en este histórico balotaje defiende conquistas sociales, el rol del Estado y proyectos clave impulsados por el ‘kirchnerismo’, pero al mismo tiempo refleja un hartazgo ante los casos de corrupción, manipulación de estadísticas, inflación y un estilo que juzgan confrontativo y soberbio.

En síntesis, Macri se empeña ahora en desandar el camino y afirma que mantendrá en la órbita del Estado a YPF, Aerolíneas Argentinas y a las jubilaciones, que no tocará los planes sociales a los sectores más vulnerables y no abrirá el grifo de las importaciones. O sea, todo lo contrario de lo que declamaba en estos últimos años.

Y además pone énfasis en los aspectos en los que existe un consenso mayoritario de lo que han sido los puntos negativos del gobierno y que reconoce hasta el propio Scioli.

“No podemos abrir las importaciones. Tenemos que crear trabajo, no destruir lo poco que tenemos”, indica Macri. Su delfín en la ciudad, el alcalde electo Horacio Rodríguez Larreta, había dicho lo contrario hace un par de semanas. El discurso de campaña es acompañado por palabras como ‘aire fresco’ y ‘energía’.

De esa manera, su discurso se empata con quien en los últimos años ha sido el dirigente ‘moderado’ del Frente por la Victoria, lo que le valió ataques de sus aliados y de la propia presidenta Cristina Fernández.

Scioli se presenta como el candidato capaz de mantener los logros de estos últimos 12 años, pero “cambiando lo que haya que cambiar”.

A su favor Macri utiliza el ímpetu de lo ‘nuevo’ por sobre lo ‘viejo’ o, como dice Malamud, la ‘frescura’ sobre la ‘fatiga’ de cargar sobre sus espaldas más de una década de gestión.

Pero Macri tiene un enorme problema: no logra acallar a sus ‘referentes económicos’. Cada vez que abren la boca, meten la pata: hablan de devaluación, apertura a las importaciones, libre mercado.

Esta “admisión de partes” ha sido tan notoria que Macri ha ido achicando la lista de voceros hasta que dijo basta: ahora solo él puede hablar de economía.

Pero hay una cosa que hace mucho ruido entre los indecisos: a menos de un mes de la asunción del nuevo presidente, el 10 de diciembre, Macri aún no anunció quién sería su ministro de Economía, como si lo hizo Scioli (su ministra del área en la gobernación bonaerense, Silvina Batakis). No hay que ser un gran analista para darse cuenta de lo obvio: sería uno de sus ‘referentes’ a quienes pidió callarse y que se han cansado de anunciar devaluaciones, apertura de importaciones y libre mercado. Para mañana está previsto el primer y único debate entre ambos. (I)

Por Marcelo Izquierdo, corresponsal

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