Participación electoral es tema pendiente para grupos GLBTI

La falta de una adecuada formación en esta materia o la resistencia a grupos u organizaciones políticas inciden en el desinterés o apatía en optar por una postulación.
25 de febrero de 2020 00:00

La participación política electoral todavía no aterriza en la población GLBTI (gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros e intersexuales). Es como un escollo que cuesta superar, ya sea desde los mismos colectivos o desde las organizaciones políticas.

En las elecciones de febrero de 2013 se conoció un caso específico; Diane Rodríguez (transexual femenina) se postuló como candidata a la Asamblea por el movimiento Ruptura, sin embargo los resultados no le fueron favorables.

Desde esa perspectiva, el trabajo de los diferentes colectivos GLBTI se intensifica en otras materias: derechos ciudadanos, acceso a la salud y a la educación, principalmente, pero la participación política aún les resulta esquiva.

El próximo año, el país entrará nuevamente en la contienda electoral, en el que se elegirá a los nuevos mandatarios del país y representantes a la Asamblea Nacional.

Para los colectivos GLBTI este escenario será parte de la discusión, aunque no por el momento. Las razones son diversas, pero principalmente se acentúan en la falta de formación política y el desinterés de los partidos y movimientos para buscar un perfil en estos colectivos.

Para Mariasol Mite, presidenta de la Coalición  de Mujeres Trans del Ecuador y directora de la Casa de Acogida  La Casa de las Muñecas, no solo es este tema sino el activismo en general que, luego de la aprobación del matrimonio igualitario, “está como en el congelador, creo que estamos algo atrasados en cuanto a organización”.

A su criterio, hace falta reforzar las bases en materia política en la población GLBTI de Ecuador, partiendo de la premisa de que no todos deben estar de acuerdo en una postura.

Si bien destaca que las organizaciones han avanzado en asuntos como salud, emprendimiento, educación, es decir en empoderamiento de los derechos sociales, “sí creo que cada uno de los que trabajamos en un sector específico  debemos agruparnos y trabajar en política”.

Está consciente de que el país está a las puertas de un escenario electoral, como es el 2021, de allí que se debe acelerar un proceso previo de preparación.

“Es importante unirnos todos para seguir fomentando la participación no solo en derechos, también es necesario que hayan candidatos GLBTI. Creo que más allá de demandar nuestros derechos debemos hacer un ejercicio real de participación en toma de decisiones”.

Considera que un óbice es que las organizaciones políticas no tienen una formación política cimentada, y que los colectivos GLBTI trabajan como una especie de laboratorio cívico donde buscamos conectarnos en algo, pero no logramos empoderar ni buscar los perfiles de liderazgo para ser representativos.

“Los partidos políticos aún no dan importancia a los grupos GLBTI como sí lo han hecho México y Colombia; en este último hubo una alcaldesa lesbiana” recalca.

Recuerda que la población GLBTI no solo vota en elecciones, también paga impuestos, tienen microempresas, son parte activa de la sociedad.

Diana Maldonado, subdirectora de la Fundación Acción Igualitaria de Quito, tiene su propia lectura: la existencia de organizaciones políticas que tienen un lineamiento que ella cataloga “antiderechos”.

“Debido a eso hay personajes políticos que se han pronunciado en contra de las luchas GLBTI o feministas, entonces militar en un partido que tiene políticos con ese discurso resulta complicado por no decir imposible”, sostiene.

De allí que considera cuesta arriba que ciertas personas GLBTI participen abiertamente en candidaturas debido a todo este discurso.

Además la dificultad se extiende a lo plasmado en ver en una papeleta a una personas abiertamente GLBTI.

Por eso reafirma que el empoderamiento va más por parte de las organizaciones políticas, porque un activista es ya una persona empoderada; “son ellos (las organizaciones políticas) los que necesitan saber lo que dice la doctrina de derechos humanos; a veces se les olvida.

Sobre el futuro inmediato, cree improbable una participación activa, más bien asevera que puede darse más a mediano plazo. (I)

Colectivos buscan que registren sus propuestas
Para el sociólogo Homero Ramírez, el país está formado por grupos de intereses y de presión. El primero puede convertirse en un momento dado en uno de presión.

“En el caso de los GLBTI, ellos tienen sus reivindicaciones que quieren hacer otro tipo de leyes, protecciones o cosas por el estilo. Hasta ahí es un grupo de interés, pero se puede convertir en un grupo de presión si comienzan a participar activamente en la política.

En otros países estos grupos tienen sus propios cuadros, ya pasado el asunto de la vergüenza se convierte en un movimiento político y presionan para conseguir sus intereses puntuales.

Todos estos grupos en la política esperan su momento, porque tratan que dentro de los programas de Gobierno se registren sus propuestas y apoyan a candidatos que toman como suyas sus peticiones para llevarlas a las instancias políticas del Estado.

“Si soy candidato trataré de contactarlos para ver qué necesitan, cuál es su interés y ver cómo los inserto en mi programa; si es un voto no vergonzante, es como cualquier otro, y si uno quiere ese apoyo tiene que conocer sus necesidades”. (I)  

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