De los 221 municipios del Ecuador, 18 estarán dirigidos por mujeres

- 12 de abril de 2019 - 00:00
Ilustración: El Telégrafo

La participación femenina en los procesos electorales sigue con números bajos. En el caso de las prefecturas, el pasado 24 de marzo hubo 222 candidatos varones y 34 mujeres, de las cuales solamente cuatro resultaron electas.

La equidad de género sigue ausente del ámbito electoral en el país luego de los comicios del pasado 24 de marzo en que apenas 18 mujeres resultaron electas alcaldesas.

Según los datos publicados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), luego de cerrados los escrutinios, solo el 8% de los 221 municipios que existen en el país tendrán a una mujer como su máxima autoridad. Lo mismo sucede en el caso de las prefecturas, pues para ese cargo se postularon 222 hombres y 34 mujeres.

Luego del conteo de votos, resultaron favorecidas 4 mujeres que liderarán las prefecturas de Pichincha, Santo Domingo de los Tsáchilas, Orellana y Esmeraldas; es decir en el 17% de provincias hay una prefecta electa.

A pesar de que existe un marco jurídico que defiende los principios de igualdad de oportunidades, la mujer tiene menos representación en el mapa electoral.

¿Por qué sucede esto? Los factores son diversos y van desde la acción partidista para definir candidaturas, hasta el imaginario social que mantiene patrones socioculturales que le otorgan mayor hegemonía al grupo masculino.

Además, cuando las mujeres deciden participar en política, enfrentan de manera frecuente a la discriminación y la violencia política. Esto debido a que el sistema democrático todavía tiene muchas deficiencias.

“Para las mujeres es muy complicado caminar con justicia hacia el poder, fruto de la decisión popular en las urnas”, manifestó Dayana León, profesora de Ciudadanía y Democracia en la Universidad de las Américas (UDLA).

Además, las elecciones dieron otra vez cuenta de los obstáculos que aún enfrentan las mujeres dedicadas a la política.

Los datos llaman la atención, a pesar de triunfos mayoritarios como el de Cynthia Viteri del Partido Social Cristiano (PSC)-Madera de Guerrero, que ganó la alcaldía de Guayaquil para la que se presentaron 18 candidatos, con más del 52% de los votos.

No obstante, existe la visión de que su logro se debió a la gestión, durante 20 años del alcalde saliente y líder del PSC, Jaime Nebot, lo que en el fondo trata de restarle méritos como candidata mujer.

La analista Marcela Arellano comentó que muy pocas mujeres fueron elegidas como autoridades, porque la dirección de los partidos políticos sigue en manos masculinas, además estas organizaciones no tienen políticas de reclutamiento de mujeres y de formación de nuevos cuadros.

Considera que los grupos políticos están representados por caudillos que los dirigen de manera vertical, sin la óptica de género. Otro elemento es la constante violencia a la que están expuestas las mujeres. Por ejemplo, actualmente observamos a varias que dirigen altos organismos como la Fiscalía, la Asamblea y el CNE.

Pero en las redes sociales se publican todos los días ataques a estas mujeres, lo que busca denigrarlas por su condición de género, no por su trabajo, “todavía la política es un escenario agresivo que impide la participación de las mujeres”, acotó.

Otra explicación tiene que ver con la ausencia de reglas que exijan la postulación de mujeres y hombres contemplando el principio de paridad horizontal.

Es decir tomando el universo de distritos para asegurar la participación femenina, “como ya ocurre en otros países como México, Costa Rica o Bolivia”, sostuvo Flavia Freidenberg, docente del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La experta estima que uno de los elementos clave para que las mujeres accedan a los cargos es romper con los techos que enfrentan cuando entran a competir.

“Hay que obligar a los partidos a ponerlas como candidatas y que esas reglas cuenten con paridad vertical, horizontal y transversal”, dijo.

Además, que por ley se considere sanciones fuertes hacia los partidos por el incumplimiento de la medida de acción afirmativa o del principio de paridad.

En esta elección, Ecuador evidenció algo que la Ciencia Política comparada ya ha demostrado en varios países: que este “voto de entre listas, penaliza a las mujeres candidatas y pierden oportunidades de acceder a los cargos”.

Además, “se enfrentan a un electorado que en general es machista”, manifestó la investigadora. (I)

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