Migrantes proponen optimizar la difusión electoral de candidatos

- 24 de marzo de 2019 - 00:00

Aunque la concurrencia de los ecuatorianos en el exterior aumentó 15% en los últimos cinco años, el desinterés en sufragar sigue primando. Su voto apunta a la selección de los 7 miembros del Consejo de Participación Ciudadana.

Apatía y desinformación es el denominador común entre los migrantes ecuatorianos con miras a las elecciones seccionales que hoy se celebran en Ecuador y en varias sedes diplomáticas alrededor del mundo.

Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), 396.125 migrantes están habilitados para elegir a 7 representantes al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), de los 43 candidatos postulados.

A pesar de que para dicho grupo el voto es opcional, este organismo de control registró a 882 migrantes en los últimos 5 años para que acudan a las juntas receptoras del voto (JRV).

Para Oswaldo Moreno, experto en procesos electorales, esto no es una novedad si se toma en cuenta que en las últimas elecciones la participación de migrantes fue casi del 60%. Una situación que no solo pasa en Ecuador sino también en toda Latinoamérica.

Moreno explicó que la indiferencia manifestada está sujeta a diversas causas. Una sería por el poco interés en temas políticos, otra razón se asienta en la lejanía de los recintos para sufragar, como también lo inédito de estas elecciones con candidatos desconocidos.

“Es muy difícil, insisto, plantear hacia dónde pueda coger favorablemente el voto porque no hay ni siquiera una sola figura que se vea destacada o diferenciada en el Consejo de Participación Ciudadana”, opinó el analista.

Además, recalcó que los comportamientos electorales son impredecibles. “Por eso cada día las encuestas se equivocan mucho más. Al final las personas terminan decidiendo en la urna o el día anterior, a veces deciden un mes antes”.

Desinterés y nula participación

Andrea Cedeño, una gerente sénior que reside en Canadá desde chace 16 años, es una de las tantas que no ha seguido de cerca la política de Ecuador y, por ende, dijo no estar enterada de las elecciones.
“Voto cuando tengo que hacer algún trámite en el que vaya a necesitar el bendito papel, aunque ahora ni eso, porque soy ciudadana canadiense desde hace años y no es obligatorio para mí”, resaltó la profesional de 43 años.

Reside a una hora de Toronto y contó que la lejanía y la falta de tiempo son las razones por las que no participa.

El mismo problema de las distancias le sucede a Fabio Fernández, agente de una empresa estadounidense de seguros de Illinois. 

“Estoy bastante desinformado del proceso de elecciones. Acá donde vivo no hay consulado y eso me limita bastante para poder cumplir con la votación”, refirió el guayaquileño quien reside a cinco horas de Dallas.

En cambio, su coterránea Verónica Klein, instructora de zumba en una academia en Dallas, mostró una total apatía en torno al tema.

“La política ecuatoriana me tiene sin cuidado (...). Amo mi país como lugar turístico, pero lo que hagan o dejen de hacer los políticos allá no es de mi interés”, subrayó esta tutora certificada que estudió en el tecnológico de Monterrey.

Piden socializar las campañas

Jorge Torres, director de la organización de migrantes del área triestatal (Nueva York, New Jersey y Connecticut), consideró que hay que aprovechar esta gran expectativa sobre su participación.

“Creo que las personas que buscan el voto migrante deben darse a conocer por lo menos acá en esta área”, señaló el gestor político, quien manifestó reconocer solo a uno de los candidatos al CPCCS.

Expresó que es necesario el sufragio en el exterior porque de esta forma el voto migrante tendría peso. Sin embargo, está preocupado porque no tiene muy clara las funciones que el Concejo de Participación tendrá próximamente.

Con Torres coincidió Juan Antonio García, presidente de la Unión de Solidaridad de los Ecuatorianos en Italia (USEI, siglas en italiano).

“Debido a la poca difusión de la misión del CPCCS, es imposible definir nuestro conocimiento de la actividad de tales figuras. Continuamos en el limbo del desconocimiento”, sostuvo este líder de la organización en Savona.

Al igual que sus coterráneos, aseguró que el residir en una ciudad lejana del lugar de las votaciones le afecta a nivel económico.

“El desplazarse de una ciudad a otra en Italia es costoso, pero entiendo que es un gasto que lo asumimos gustosamente los que voluntariamente ejercemos este derecho al voto”, dijo.

García sugirió a las autoridades gubernamentales que en el futuro pongan a disposición recursos para organizar un transporte masivo el día de las elecciones. “Podría ser un buen incentivo para los ecuatorianos en el exterior”.

En Alemania, Pablo Larreátegui estudia un doctorado en Latinoamericanística que le consume su tiempo y lo ha mantenido desconectado del proceso electoral.

No obstante, tiene clara su petición a los próximos elegidos del CPCCS. “Honestidad en las funciones, trabajo técnico profesional y que contribuyan a que exista en verdad una institucionalidad del Estado”, expresó este licenciado inscrito en la Universidad Freie en Berlín.

Él juzga la forma de obrar de cada gobierno, ya que ha visto borrar lo anterior para desacreditar al antecesor. “Esto ha ocurrido como práctica política histórica y no hay una idea clara de Estado”.

Por ello, consideró que lo errado se centra en las opciones electorales y la lucha de poder que desmotiva al votante en la actualidad.

A diferencia de Larreátegui, el fotógrafo Rolando Andrade está muy claro en su elección de dignidades al Consejo de Participación Ciudadana desde que se postularon.

Él labora en diario El Clarín y reside en Buenos Aires (Argentina) hace más de 20 años.
“Votaré por los gobiernos que muestran que la única manera de vivir en paz y con amor es con la inclusión social, así podremos acabar con el delito, la delincuencia, para vivir mejor (...), pero para eso debemos transformar la historia y la gente”, destacó el cronista gráfico. (I)

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