Trujillo fue un amigo entrañable y entregado

- 21 de mayo de 2019 - 00:00
La capilla ardiente en la Universidad Católica está decorada con ramos florales, lámparas de pie, un retrato de Jesús y un cuadro de la Virgen La Dolorosa. Su ataud tiene una bandera de Ecuador y está sobre una alfombra roja.
Foto: Carina Acosta / El Telégrafo

Sus compañeros recuerdan a Julio César como un hombre honesto, transparente y sonriente. También como un demócrata y un luchador contra la corrupción y la impunidad.

Ella le tocó la mano y él no quería soltarla. Julio César Trujillo, expresidente del Consejo de Participación Ciudadana Transitorio, tuvo el calor de su esposa Martha Troya antes de morir este domingo 19 de mayo.

Eso contó Francisco Rocha, director de la Asociación Ecuatoriana de Periódicos (AEDEP) y amigo cercano del jurisconsulto. Trujillo expiró sereno, como un ángel, rodeado de las personas que lo querían y admiraban, a las 14:00 de ese día.    

Su sentido del humor y su sonrisa; su solidaridad, honestidad y su lucha por la justicia formaban parte de su impronta. Pero ese pequeño gesto de Trujillo, al que se aferraron como si fuera un síntoma de mejoría, no fue el único.

La primera vez sucedió el miércoles 15 de mayo cuando lo visitó su amigo ibarreño, Germán Herrera. Él le tomó la mano y le dijo quién era, entonces el exintegrante de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNAC) respondió con un apretón, lo que le dejó la sensación de que su compañero y mentor entendía y escuchaba.

La tercera ocasión ocurrió con Julio Michelena, quien trabajaba con Julio César desde hacía 35 años. Él es el abogado de la familia y atendía a los clientes en el despacho que ambos compartían.

Michelena también le tomó la mano y le habló, y Julio César volvió a hacer el mismo gesto, pero esta vez se le escapó una lágrima. Ellos, sus amigos, recordaron que el pasado 13 de mayo, durante su rendición de cuentas en Senplades, tres correístas se levantaron y lo insultaron en medio del auditorio.

Más tarde, unas 25 personas de la Revolución Ciudadana bloquearon la salida de ese lugar y gritaron improperios al defensor de los sindicatos, de los indígenas y de los jóvenes ambientalistas.

La Policía fue a buscarlo y lo sacó en un automóvil, mientras la turba no cesaba de insultarlo. La razón de esas amenazas fue porque Trujillo cesó a las autoridades impuestas por el expresidente Rafael Correa, en todas las entidades de control para cubrir la corrupción y dejar el saqueo de los bienes públicos en la impunidad.

El general y exministro de Defensa, José Gallardo, asistió a ese acto y fue testigo de la bajeza de los correístas, contó. Para algunos, ese incidente desencadenó el ataque cerebrovascular que llevó a Trujillo al hospital, el 14 de mayo. Se lo veía cansado y a ratos caminaba con dificultad, pero seguía lúcido como siempre, subrayó Rocha.  

El día de su hospitalización, el expresidente del Consejo de Participación Transitorio fue a visitar a un médico por vacunas contra la gripe y salió con su esposa.  

Pero el doctor no estaba y se dirigieron a ver un horno porque así de simple era su vida. Regresaron a su departamento, almorzaron y a las 14:00 se desmayó. Llamaron a la ambulancia y Gladys, una señora amiga de ellos, llamó a los demás y les contó lo que había ocurrido.

El grupo de Trujillo, que solía reunirse una vez a la semana en su casa, llegó de inmediato al hospital y habló con el médico. Él les explicó que su vida se apagaba poco a poco y que el doctor Trujillo no volvería a ser igual. Esa noticia fue un gran dolor para todos, dijo Rocha.

Simón Espinosa, su amigo y colega en la Comisión Nacional Anticorrupción, también está triste, como todos. Pero pidió seguir su ejemplo: amar a la patria, ser honrados y trabajar con alegría, fortaleza y honradez. “Estoy seguro de que con este legado saldríamos adelante”, subrayó.

Otro amigo entrañable de él fue José Laso, docente de la Universidad Andina: “Julio César es un ejemplo de transparencia y honestidad; toda su vida ha luchado por los demás”, recordó.

Cuando era decano en la Universidad Católica y había poblemas de confrontación por temas tradicionales, fuimos a hablar con el cardenal Muñoz porque Julio César quería hacer de la universidad la cuna de la razón del pensamiento.

En la Universidad Andina, donde Trujillo también impartió clases, se juntaban todos los días ambos para tomar café: él con una bolsita de papa fritas en la mañana y “me contaba sobre la campaña electoral con Jaime Roldós y Assad Bucaram.  

La exasambleaísta de Pachakutik, Lourdes Tibán, señaló que Trujillo más allá de haber sido un gran profesional y político, era un  ser humano excepcional. No tenía celular y buscaba la mirada para saludar.

A ella le queda el recuerdo de que él estuvo en el lanzamiento de su libro: Atatay Correa. El doctor le dijo que solo de escuchar ese título no podía perdérselo. “Le veo caminando en las calles, no en el ataúd. Lo vi en el hospital, estaba con una tranquilidad eterna”. (I)

Trayectoria
El decreto presidencial
El doctor Trujillo tuvo una destacada trayectoria profesional, académica y política, ejerciendo funciones como Decano de la Facultad de Jurisprudencia y vicerrector de la Universidad Católica del Ecuador, diputado y constituyente.   

4 son los artículos del Decreto 744, que prevé mantener la bandera izada a media asta.    

Duelo nacional
Del 20 al 23 de mayo de este año, el Gobierno declara duelo nacional por el fallecimiento e irreparable pérdida del doctor Julio César Trujillo, presidente del Consejo de Participación Transitorio. (I)

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