Fragmentación del voto, dispersión electoral y voto volátil

La atomización conduce al desprestigio de la democracia, de los partidos y genera incertidumbre
04 de enero de 2021 23:58
En un país de 17 millones de personas, donde están habilitadas 13 millones para votar y con un voto discrecional desde los 16 años y facultativo para los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional es habitual y al mismo tiempo incongruente la fragmentación del voto. 
 
Ecuador demográficamente es pequeño, de modo que resulta insólito que haya más de 280 organizaciones políticas inscritas en el Consejo Nacional Electoral  (el 7 de febrero de 2021 serán los comicios), pero, además, una cosa son las organizaciones políticas nacionales que presentan candidatos a la presidencia y otra las organizaciones, partidos o movimientos locales que en cada provincia suman más de una decena. 
 
Esta fragmentación responde básicamente a tres causas: mantener el registro electoral,  ir a futuro escalando posiciones y echar mano del cálculo político. 

En este último caso, los que incurren en esta práctica desconocen el concepto de política, por eso apelan a la politiquería y a la maniobra. 
Para el constitucionalista César Ulloa, en Ecuador no se ha propiciado la unificación de candidaturas por una sola tendencia, es decir no hay un solo candidato de izquierda, o de centro, o de derecha, o del populismo, si se quiere, o del ambientalismo, debido a la falta de consenso, lo que refleja la poca madurez política de los ecuatorianos y lo poco saludable que se encuentran los partidos políticos que plegan a las mismas causas, pero no logran gestionar, centralizar o definir los cuadros por esas tendencias. 
 
Para el constitucionalista Gonzalo Silva, la conocida fragmentación del voto se aprecia en la cantidad de movimientos y partidos políticos que han reunido los requisitos, aparentemente legales, para entrar a la lid electoral. 
 
"Todos hablan de un número elevado de afiliados o adherentes que coincidentemente figuran en casi todos los partidos o movimientos, pero en términos legales hay una falsedad documental por el uso abusivo de los nombres e incluso con firmas y rúbricas adulteradas", sostiene Silva. 

Además recurre a un ejemplo para explicar cómo la fragmentación del voto causa daño al país: "Si el candidato Lasso, por ejemplo, entra con 25 asambleístas; Arauz, con 20; y Yaku, con 10; considerando que son 137 los asambleístas, el resto (o sea 82) utilizará su voto para presionar y beneficiarse de canonjías", señala Silva. 

El problema, agrega el constitucionalista, es la deficiencia del Código de la Democracia. "Los hacedores de este manual deben responder, sin embargo es difícil que lo hagan porque todos se encuentran inmersos en la Asamblea Nacional". 
 
Haciendo una analogía para graficar lo dicho por Silva, es como pedirle al ratón que cuide el queso. 

Se ha llegado a tal extremo que hay 280 movimientos registrados en el Consejo Nacional Electoral. Esta atomización conduce al desprestigio de la democracia, de los mismos partidos políticos y genera incertidumbre en el pueblo ecuatoriano. 
 
"Se preocupan de sostenerse o mantenerse en las lides electorales no para el bien de la ciudadanía sino para mantener sus prebendas, que no pueden tenerlas de otro modo", señala Silva.

Si los partidos o movimientos no alcanzan el 4% de los votantes en dos elecciones pluripersonales desaparecen, es decir son eliminados de los prontuarios del CNE. 

"Vaya usted a ver cómo estará integrada la nueva Asamblea", sentencia Silva, "si la actual es una vergüenza que no alcanza el 2% de popularidad. El día en que tengamos partidos sólidos, con propósitos estructurados, con presupuestos debidamente acreditados, con procesos debidamente preparados, el país saldrá adelante", sostiene el constitucionalista. 
 
El 31 de octubre de 2019 fueron eliminados  47 partidos y movimientos  del registro electoral por decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE). 
 
De estos, solo siete  impugnaron la decisión: Adelante Ecuatoriano Adelante (AEA), Movimiento Salud y Trabajo (MST) y Movimiento Emergente de Transparencia y Acción (META), los dos últimos de Guayas; Vive y Movimiento Acción Social y Solidaridad, de Pichincha; Movimiento Fuerza Amazónica, de Morona Santiago, y  Movimiento Renacer Peninsular, de Santa Elena. 

El 16 de septiembre de 2020, el Consejo Nacional Electoral (CNE) eliminó además del Registro Permanente de Organizaciones Políticas a Fuerza Compromiso Social (lista 5), del expresidente Rafael Correa, así como a otros tres movimientos, por el supuesto incumplimiento de disposiciones en el trámite de inscripción. 

El CNE comunicó además que canceló de su registro a los movimientos Justicia Social (lista 11), Libertad es pueblo (lista 9) y Podemos (lista 33), que también apelaron ante el Tribunal Contencioso Electoral (TCE). 

El Consejo Nacional Electoral afirmó que su decisión obedeció a unas observaciones formuladas por la Contraloría (defensa legal del Estado) sobre inconsistencias en el número de adherentes presentadas por el movimiento de Correa para su inscripción. 

Según el CNE, de los 174.700 registros de adherentes presentados por Fuerza Compromiso Social, 19.257 tenían inconsistencias, lo que le alejaba del mínimo establecido (174.199 adscritos), el 1,5 por ciento de la votación correspondiente al año 2014. El mismo caso se aplicó para Justicia Social, Libertad es Pueblo y Podemos. 

Estas elecciones, que están a la vuelta de la esquina (7 de febrero de 2021), registran un gran número de candidatos, una cifra que no se veía en Ecuador desde que regresó a la democracia, en 1978. 
 
Los comicios de 1992 tuvieron 12 postulantes a la presidencia; los de 2006, 13, y los de 2021, 16; lo que ocasiona la fragmentación del voto, un fenómeno que se presenta cuando el total de votos de los electores se divide entre muchos postulantes, de manera que, incluso los más votados, obtienen resultados ínfimos.

Pero la fragmentación no es cosa nueva en Ecuador, en todas las primeras vueltas se ha materializado; salvo en las elecciones de 2013 cuando no hubo balotaje (segunda vuelta).  
 
Desde 1978, el país ha tenido 11 elecciones presidenciales, con un total de 97 candidatos.

En cada una de ellas hubo al menos dos aspirantes que obtuvieron menos del 10% de respaldo y que se presentaron como "chimbadores", término castizo que se utiliza para identificar a los políticos que entran al redil electoral por cálculo político y no por su deseo de darle progreso y bienestar a un país, pero esta maniobra siempre se ejecuta bajo el paraguas de un partido con posibilidades de ganar para fragmentar el voto. 

Pero la fragmentación del voto es solamente una pieza más del ajedrez político porque también existen la dispersión electoral y el voto volátil.  

Dispersión electoral


Aclara el constitucionalista César Ulloa, que la dispersión electoral surge cuando las personas votan de una forma diferenciada dentro de sus mismas ciudades, provincias y regiones por diferentes candidatos. 
 
En la dispersión no hay dos o tres candidaturas sino una gran cantidad y la gente vota por cualquiera de ellas, entonces se observa un voto disperso que no necesariamente se consolida en una o dos candidaturas. 
 
"La dispersión se podría manifestar de mejor manera en el voto para asambleístas porque los votantes no siempre votan por los candidatos de una misma lista", asevera. 




Por ejemplo, cita el constitucionalista, el elector puede votar por el candidato a presidente por un partido y por los candidatos a asambleístas por otras tiendas políticas, sin embargo, hay que aclarar que a partir de las reformas al Código de la Democracia aprobadas en enero de 2020 la votación entre listas para asambleístas fue eliminada. 

Es decir en esta elección no habrá dispersión electoral, pero sí fragmentación del voto debido a la cantidad de movimientos que participan. 

Con ello, las reformas al Código de la Democracia aprobadas por la Asamblea incluyen el cambio de listas abiertas a listas cerradas. La votación para parlamentarios andinos debe ser también solo por un partido o movimiento, es decir, como si fuera un solo voto: “en plancha”.
 
Esta reforma cambió además el método de Hondt por el método Webster (artículo 164 del Código de la Democracia). 
Este esquema obliga a usar una fórmula matemática: dividir el número total de votos obtenidos por lista para números impares, hasta alcanzar el total de escaños.

En las dos últimas elecciones legislativas se utilizó el método D’Hondt, cuyo esquema entregaba más concentración de poder a los partidos; en cambio, el método Webster exige una operación matemática cuya secuencia numérica es ininterrumpida.









Voto volátil


Hay un tercer término que es el voto volátil y que consiste en que la gente entre elección y elección vota por distintas listas.


Puede ser que en unas elecciones el elector vote por un candidato de izquierda y en otra por un candidato de derecha, y en la siguiente de centro. Históricamente no hay un voto por un solo partido.  (I) 

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