Un General colombiano de 4 soles gana lo mismo que el Ministro de Defensa

Colombia destina $ 1.500 millones para cubrir las pensiones de los exuniformados

- 16 de febrero de 2016 - 00:00
Gracias a la asistencia militar de EE.UU., enmarcada en el Plan Colombia, las fuerzas armadas del vecino del norte son una de las más modernas de la región.
Foto: Cortesía

EL TELÉGRAFO inicia hoy una serie sobre la situación de las Fuerzas Armadas en otros países. En el vecino del norte, producto de la guerra interna, los altos mandos gozan de beneficios.

La situación social de miles de militares colombianos no difiere de lo que sucede en otros países. Los oficiales de alto rango tienen unos privilegios sobre sus subalternos, que son de casi reyes sobre súbditos.

Los generales conviven en altos círculos de la sociedad y se benefician de los 450 casinos y clubes  que están esparcidos por todo el país. Los soldados y oficiales de menor rango siempre están a su disposición.

En los casinos y comederos, ni la copa ni el vino son los mismos para toda la tropa. La calidad del vidrio y el contenido hacen la diferencia  porque mientras a los generales y coroneles les sirven el mejor producto proveniente de los viñedos de Europa y Chile, a los demás les dan el vino tinto de las famosas bodegas populares de Bogotá.

Este espejo es el que demuestra la situación social y de convivencia de las fuerzas militares. En todas partes, los uniformados de alto rango tienen privilegios casi exorbitantes, como auxilios de vivienda, casinos, clubes, viajes, etc.

Berta Herrera, madre de un niño de 6 años y esposa de un policía raso, hace 20 días  se encadenó a las rejas de la sede de Seguridad Social de la Policía. Según ella, le negaron los tratamientos que el menor requería. Sin embargo, la Dirección de Sanidad  de la Policía declaró a los medios que al paciente “se le ha prestado atención médica sin interrupciones desde el 2006”.

El caso de esta mujer refleja la situación de miles de policías y militares en la sanidad militar y la necesidad del cambio que se anunció para el sistema de salud, tanto de la Policía como de las Fuerzas Militares.

Con corte a diciembre de 2015, el déficit registrado en la sanidad militar llegó a los $ 62 millones, mientras que en la Policía ese rubro alcanzó los $10 millones. La deuda se  incrementa año a año, según los estados financieros.

Una mirada a la Ley de Presupuesto da cuenta de que la nómina pública es un claro reflejo de la presión sobre el gasto que genera un país en conflicto. Más de la mitad de los gastos de nómina (54,2%), que son financiados con recursos de la Nación, se concentra en el sector defensa y seguridad. El rubro dedicado es  de $ 3.466 millones que cubren el sueldo de 260.000 uniformados de las fuerzas militares y de 178.000 integrantes de la Policía.

No en vano el presidente Juan Manual Santos dijo hace un par de días que, “si logramos silenciar los fusiles, los gastos en guerra pueden ir a la inversión social”. Cabe destacar que, entre la seguridad y la defensa, la Fiscalía y la rama Judicial tienen el 80,6% de los gastos de nómina pública.

Para llegar al máximo puesto, los oficiales de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) deben tener por lo menos 36 años de carrera para cumplir con los requisitos

Los sueldos de los generales

Un general de cuatro soles gana lo mismo que el Ministro de Defensa: $ 4.800. De ahí en adelante los salarios son fijados por porcentajes, es decir, un brigadier general devenga 96,9% del sueldo básico del anterior más las primas que le apliquen. Si se tienen en cuenta los tiempos mínimos en cada mando, el Estado debe invertir en cada general por lo menos $ 480.000 del Presupuesto General de la Nación en solo su salario.

Para llegar al mayor rango de las fuerzas militares es necesario primero cursar de tres a cuatro años en las escuelas de formación, donde se gradúan como subteniente o teniente de Corbeta, dependiendo de la Fuerza. De allí comienza la carrera de ascensos para la cual deben cumplir cuatro requisitos: Primero el tiempo, pues cada rango requiere un desempeño mínimo, por ejemplo para el de coronel es de cinco años; aprobar el curso de ascenso; tener los méritos y un requisito de mando de tropas.

De cada 100 hombres que ingresan, solo uno llega a ser general de cuatro soles. La inversión es alta, pues el Gobierno costea los cursos de ascenso y de especialización en el exterior, así como las comisiones especiales. Por ejemplo, en el caso de los pilotos, requieren capacitaciones que superan los $ 55.000.

Los oficiales tienen, además, asegurada una prima de instalación por cambios de lugar, salud para sus familias y una pensión vitalicia. El presupuesto para el pasivo pensional del sector defensa es de $ 1.500 millones.

El último ajuste en los salarios de los militares lo hizo el presidente Juan Manuel Santos en mayo del año pasado. Todavía está pendiente pero debe ser alrededor del 7,5%. En 2015 el incremento salarial para los miembros de la Fuerza Pública fue del 4.66%. El aumento fue retroactivo al 1 de enero.

La vivienda es uno de los factores que más ayuda a mejorar la calidad de vida de las familias de los militares. Entre el 2010 y el 2014, el gobierno entregó 50 mil casas y para estos dos últimos años se entregarán otras 63.000.

De estas viviendas, 5 mil ya se entregaron a beneficiarios de las familias de los soldados que fallecieron en combate. (I)

DATOS

Un general colombiano gana al mes $ 4.800. Los oficiales tienen entrada gratis a clubes, casinos y rebajas en tiquetes aéreos. El beneficio es también para sus familias.

Un soldado profesional gana $ 750. Un soldado raso percibe $270.

Quienes quieran acceder a vivienda militar deben tener un tiempo de servicio de 14 años.

Existe un subsidio de al menos $ 25.000 para policías de bajo rango y soldados profesionales. Para los suboficiales el beneficio es de $ 33.000 y para oficiales de $60.000.

Los bancos y cajas de retiros asignan créditos especiales de libranza para los militares, sin necesidad de tener garante.

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