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“Todo el país perdió, perdió la democracia”

El editor José Hernández concedió una entrevista a Ecuador TV.
El editor José Hernández concedió una entrevista a Ecuador TV.
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07 de octubre de 2020 - 17:00 - Redacción Política

El periodista habló con Ecuador TV sobre las protestas de octubre de 2019, el intento de desestabilización y las brechas e inquietudes que quedaron después de ello. Según él, algunos dirigentes indígenas siguen su vida sin hacerse cargo de esos 11 días de manifestaciones. “Hay un tema simbólico, político, de rendir cuentas y de decirle al país que los hechos de octubre no hacen parte de las formas de manifestarse ni del ordenamiento jurídico de Ecuador”, dijo.

¿Cuál es su lectura sobre la protesta social de octubre de 2019 que tuvo tantas consecuencias e incluso fue un intento de desestabilización de la democracia?

La primera lectura es que todo el país perdió, perdió la democracia. Lo que quedó de aquella protesta, del  intento de desestabilización son brechas complicadas de cerrar. La primera brecha es la de los indígenas con Quito, con muchos ciudadanos y empresas que a lo largo del camino fueron víctimas de ellos y de su manera de actuar a su llegada a la capital: obligaron a dejar de trabajar y destruyeron la propiedad privada y pública. Eso generó un rechazo a las comunidades indígenas y es lamentable.

La segunda brecha es la inquietud sobre lo que los indígenas y sus dirigentes realmente quieren. Es un tema muy complicado. Lo que hicieron los dirigentes en la Casa de la Cultura, en Quito, habla de otra visión de las protestas. Una visión con características de tipo militar, político y estratégico que no está relacionada con obtener mejores condiciones de vida para sus comunidades, sino dirigidas a desestabilizar al Gobierno.

Los dirigentes indígenas entraron en otro proceso. Por ejemplo,  el señor Leonidas Iza y su relación con grupos mariateguistas. Eso no habla bien de lo que ocurrió en octubre de 2019 y queda una inquietud muy grande sobre hacia dónde van a ir en sus protestas y reivindicaciones, que en muchos casos son legítimas. No se cuestiona el fondo, sino las formas de cómo actuaron.

La Fiscalía tiene 669 procesos de investigación, ¿están todos los que deben o la Justicia se quedó corta?

El tema fundamental es conocer si los responsables de cómo se irrumpió en Quito serán llamados ante la Justicia o no. Atacaron pozos petroleros, dejaron a ciudades sin agua,  llamaron a desconocer la institucionalidad, a la Presidencia, a pedir a los militares que dieran un golpe. De todos esos eventos, que fueron delitos, no hay conciencia entre los dirigentes indígenas

La democracia y el Estado tienen que demostrar que no es lo mismo cumplir la ley o violentarla. Algunos dirigentes siguen en su vida sin hacerse cargo de lo ocurrido en los 11 días de protestas, hay un tema simbólico, político, de rendir cuentas y de decirle al país que los hechos de octubre no hacen parte de las formas de manifestarse ni del ordenamiento jurídico del país.

¿Los dirigentes Jaime Vargas y Leonidas Iza han dividido al movimiento indígena?

Parece que plantean una nueva visión de lo que debe ser la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Coniae), me parece que a eso aludía esa forma de ruptura. El libro del señor Iza, que presentó la semana pasada, tiene elementos inquietantes de su visión política. No estamos frente a protagonistas como lo fueron sus padres o abuelos, sino a una nueva generación que tiene una visión muy derivada de la antigua izquierda y de Mariátegui.

La lucha al interior del movimiento indígena para ver si la Conaie se somete a Pachakutik, su brazo político, da cuenta de un cambio y de relación de fuerzas diferentes en esa organización, que está relacionada con el señor Iza y el señor Vargas.

¿Hubo o no un atentado contra la democracia?

La Fiscalía tiene que hacer ese trabajo que todos esperamos. Es evidente que hubo intentos de desestabilizar al Gobierno, de deponer al Presidente, acciones para desconocer la autoridad del Ejecutivo, llamados a la fuerza militar. Hubo intentos de hacer las cosas de otra forma, si no cuajó es otro problema, pero hay evidencias de esos intentos.

¿Hubo grupos paramilitares que participaron en las protestas con modelos similares  a los de las FARC, en Colombia, como secuestrar periodistas, retener a la fuerza a personas, para generar zozobra?

Hay grupos que no se manifiestan en la formas que conocemos, que tienen formación de tipo militar, actitudes de ataque a las fuerzas del orden, que hacen camarillas urbanas para crear el caos. Todo eso deja una enorme inquietud, hay grupos que se están formando en esas tácticas.

No se puede pensar que se improvisen de la noche a la mañana, todos vimos que tenían una cierta formación de tipo militar, cómo avanzaban, sus armas caseras de ataque. El Estado está en la obligación de esclarecer eso, veamos lo que dice el libro sobre las protestas de octubre que escribieron María Paula Romo y Amelia Ribadeneira. 

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