El Telégrafo
Ecuador / Sábado, 30 de Agosto de 2025

El envejecimiento activo, “un proceso para el bienestar físico y psíquico”

Entrevista / Mariano ariel sassano / vicepresidente rafam, argentina

Sano, delgado y en forma: los beneficios del ejercicio, en todas las edades. Pero hay más, los efectos favorables incluyen mejoras en la salud ósea, muscular, cardiovascular y de los órganos. Y, también para el cerebro porque aumenta la comunicación entre las neuronas y ralentiza la pérdida de tejido cerebral asociada con el envejecimiento y el deterioro mental.

En las personas adultas mayores, el entrenamiento del equilibrio ayuda a evitar las caídas, los ejercicios aeróbicos mejoran la salud cerebral y caminar reduce el riesgo de tener un accidente cerebrovascular.

Tanta es la importancia de la actividad, que desde los gobiernos se plantea como política pública el deporte para mejorar la calidad de vida de la población. El Ministerio del Deporte, por ejemplo, ejecuta el proyecto ‘Ecuador Ejercítate’ que promueve la práctica de la actividad física y así evitar los problemas derivados del sedentarismo.

Ecuador está en proceso de envejecimiento. Cada vez existen más adultos mayores. Esto significa que en la actualidad y en el futuro la carga de enfermedades que conlleva representará un problema social y una demanda de recursos cada vez mayor. ¿Qué tanto puede aportar la práctica del ejercicio para que las personas adultas mayores mejoren su calidad de vida y preserven más tiempo su autonomía?

Mariano Ariel Sassano es licenciado en Educación Física y Deportes, con especialización en Actividad Física para la Salud. También ejerce la docencia en la Facultad de Motricidad Humana y Deportes UAI y el Instituto Superior de Educación Física, provincia de San Luis, Argentina. Es, además, coordinador del programa ‘Muévete por tu Salud, Actividad. Física para Diabéticos-Adultos Mayores’; vicepresidente de la Fundación Rafam, miembro de la RAAF (Red Argentina de Actividad Física). A finales de mayo dictará una conferencia en Guayaquil en un congreso internacional sobre ciencias del deporte.

Con este experto argentino abordamos la importancia de la actividad física para los adultos mayores y también en edades más tempranas. Una de las conclusiones: es hora de ponerse en acción y disfrutar la vida con mayor plenitud.

¿Qué significa el envejecimiento activo y por qué debe ser parte de la vida de cada persona?

La Fundación Rafam Argentina (Red de Actividad Física para Adultos Mayores) acompaña, y se alinea a las organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud,  Naciones Unidas y Physical Activity Netbork of the Américas, en pos de reivindicar algunos conceptos sociales que se han “perdido” en el transcurso de las décadas, como el “envejecimiento activo”. Un ejemplo claro, es la comparación natural que realizamos con los jóvenes, en que sus abuelos eran más activos que ellos, a su misma edad, y así mismo, el interrogante de cómo ellos (los jóvenes) se imaginan en la etapa de la tercera edad. El envejecimiento activo lo entendemos como el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social durante la vida. El objetivo es extender la calidad y esperanza de vida a edades avanzadas. Concepto muy arraigado con el de salud. Además de continuar siendo activo físicamente, es importante permanecer activo social y mentalmente. Para lograr tal resultado, sugerimos que participen en actividades recreativas, actividades culturales y sociales, actividades educativas, vida diaria en familia y, por supuesto, en la comunidad.

¿Desde qué edad se debe fomentar el deporte como parte del envejecimiento activo y saludable, tomando en cuenta que existe la creencia de que a partir de los 40 años vienen los “achaques” y por lo mismo es el momento de  cuidarse más?

Aquí debemos comprender la importancia de “hábitos saludables”, en donde pilares como la alimentación, la salud mental/emocional y ser físicamente activos, deberían ser los protagonistas desde la niñez hasta la adultez mayor. De acuerdo a las estadísticas mundiales, sucede lo contrario. Por lo cual, el deporte debe ser parte de la rutina semanal de actividades de cada sujeto. Los “achaques”, propios de la edad avanzada, no son más que fenómenos naturales, de los cuales nadie podrá adulterar; el único control, respecto a cómo será mi calidad de vida, en la tercera edad, es justamente, impactar sobre los hábitos saludables.

¿Qué beneficios se logran con el deporte en las diferentes etapas de la vida?

Existen múltiples papers en donde enumeran los amplios beneficios que provoca el deporte en cada etapa de la vida y llevaría más de diez carillas explayarme al respecto. Sin embargo, sería apropiado indicar que el deporte le ofrece al sujeto practicante un orden en su vida, que sin dudas, le marcará éxitos futuros.

¿Debería ser una política pública el deporte, como una medida preventiva de salud al igual que una buena nutrición?

Aquí en Argentina se han logrado diversos programas nacionales deportivos para la nación, sin importar la clase socioeconómica. Entiendo al deporte como un camino o bien, una herramienta apropiada para la prevención de la salud, como también de la nutrición. Sin embargo, debemos aclarar que el deporte tiene, a su vez, categorías que podrían ir en contra de estos principios, como lo es el deporte federado o de élite.

¿Cómo compensar la práctica física con la deficiente alimentación que se presenta en los grupos vulnerables de adultos mayores?

Actualmente coordino el programa ‘Muévete por tu Salud’ Actividad Física para Diabetes II, y Adultos Mayores’ en Seoca Zona Oeste, ubicado en Buenos Aires. Allí no solo encontramos problemáticas orientadas a la nutrición, sino también problemáticas relacionadas con la motricidad del adulto mayor. Por ello, la aplicación de la práctica física está sujeta a la individualidad del sujeto y no a una clase convencional de ejercicio físico.

¿Qué aspectos se deben tener presentes para la actividad física con las personas adultas mayores?

En la Universidad Abierta Interamericana (UAI), a los estudiantes de cuarto año de Licenciatura en Educación Física y Deportes que cursan la cátedra ‘Actividad Física y Deportiva para Adultos y Adultos Mayores’, que coordino hace más de 3 años, les dejamos bien claro los objetivos y aspectos para llevar adelante una extraordinaria clase de actividad física, los cuales detallo: 1) aumentar la energía para afrontar las labores diarias, 2) mejorar la capacidad para demandas poco comunes o inesperadas, 3) recuperación más rápida de enfermedades o estrés, 4) mejora del equilibrio, 5) mayor oportunidad para conocer personas nuevas y 6) más y más diversión.

De la experiencia de trabajo, ¿qué rutinas son aconsejables y con qué frecuencia para el adulto mayor?

Si bien existen diversas teorías al respecto, y como mencioné anteriormente, la prescripción de ejercicio es individual. La ciencia es clara al respecto: manifiesta la necesidad imperiosa de realizar trabajos de fuerza, durante la vida. Los adultos mayores no son ajenos a este concepto. La variabilidad, la evaluación física individual, la predisposición del alumno, entre otras variables, permitirán planificar un exitoso plan de ejercicio físico, ya sea todos los días o tres veces a la semana. (I)