Ygor Coelho salió de las favelas de Brasil para ser campeón de bádminton

- 03 de agosto de 2018 - 00:00
El brasileño Ygor Coelho, durante su último juego en el Mundial de bádminton, donde cayó 21-11, 21-7 frente al taiwanés Chou Tien-chen.
Foto: AFP

Si no fuera por el bádminton, el brasileño Ygor Coelho dice que habría acabado como alguno de sus amigos en las favelas de Río, atrapado por las drogas o muerto.

En cambio, el joven de 21 años y sonrisa radiante se está haciendo un nombre como el mejor jugador de bádminton de América del Sur y es un ejemplo para otros que crecen en circunstancias difíciles.

Coelho perdió en los octavos de final de los campeonatos del mundo en Nanjing, pero antes de esta derrota su historia llamó la atención y le ha hecho ganar muchos admiradores en China.

Exhibiendo un juego de pies similar a la samba, Coelho, quien ocupa el puesto 39 en el ranking mundial, dio un golpe sobre la mesa al doblegar al undécimo cabeza de serie, el indio HS Prannoy.

La participación de Coelho concluyó con una amplia derrota 21-11, 21-7 frente al taiwanés Chou Tien-chen, pero este resultado no borró la sonrisa de su rostro.

En ocasiones, Coelho tiene que pellizcarse a sí mismo diciendo que todo esto, la multitud cantando su nombre, el interés de los medios, ganar dinero con el deporte, es real.

Incluso hablar inglés, una necesidad al participar en competiciones internacionales de alto nivel, es algo que nunca creyó posible.

Cuando la Agencia AFP le preguntó qué estaría haciendo en estos momentos si no fuera por el bádminton, Coelho respondió: “Es una pregunta difícil, pero seguro que el bádminton ha cambiado mi vida (...) Aprendí inglés, viajo por todo el planeta, tengo buenas experiencias, amigos en todo el mundo. He aprendido mucho con el bádminton”.

Coelho abandonó la favela de Chacrinha en la que transcurrió su niñez en las afueras del oeste de Río, para entrenarse y vivir en Francia y Dinamarca. Pero su difícil infancia en una comunidad afectada por la violencia relacionada con las drogas sigue siendo una parte importante de su identidad.

Coelho comenzó a jugar al bádminton, a los tres años gracias a su padre, Sebastiao Dias de Oliveira, profesor de educación física. “Cuando era niño soñaba con esto, pero nunca lo esperé”. (I) 

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