Siete ‘tricolores’ apuntan a estar entre los 15 mejores a nivel olímpico
Los siete exponentes que constan en la categoría Tokio 2020, la más importante del reformado Plan de Alto Rendimiento Ecuador (PARE), respaldan su presencia en las medallas mundiales que ganaron en 2017. Son, además, los de mejor proyección para los próximos eventos globales y Juegos Olímpicos.
Además, a excepción de la pesista Alexandra Escobar, todos tienen menos de 26 años, garantizando -si gozan de salud y buenos desempeños- actuaciones en, por lo menos, dos ciclos olímpicos más.
De estos chicos, seis basan su superación en marcas: la nadadora en aguas abiertas Samantha Arévalo, las pesistas Alexandra Escobar y Neisi Dájomes y los paratletas Poleth Méndez, Stalin Mosquera y Damián Carcelén.
El único que actúa en una disciplina de combate es el boxeador Carlos Mina.
Entre los siete, la única con experiencia en podios planetarios sénior antes de 2017 era la esmeraldeña Alexandra Escobar, de la categoría 58 gramos, quien en 2013, durante la cita universal de Wrocław (Polonia), cosechó las preseas de plata en envión y el total olímpico y la de bronce en el arranque.
El año pasado se hizo con la de plata en el envión.
Roberto Ibáñez, viceministro del Deporte, confía en la experiencia de Escobar, quien, con 37 años, no deja de soñar con un metal olímpico, el único que le hace falta en sus vitrinas.
Cinco de ellos pasaron a la historia como los primeros del país en elevarse a podios planetarios en sus pruebas: Arévalo, en la natación femenina; Mina, en boxeo aficionado; Mosquera, Carcelén y Méndez, en una brega de paratletismo.
La superación de Samantha, única que salió a residir en el exterior para levantar su nivel, hace que el departamento técnico metodológico del Ministerio del Deporte busque formalizar convenios internacionales; de esa forma podría multiplicar beneficios semejantes.
Este punto lo tocó el colombiano Eduardo González, subsecretario de Deporte y Actividad Física, quien laboró en el Departamento Administrativo del Deporte, la Recreación, la Actividad Física y el Aprovechamiento del Tiempo Libre (Coldeportes).
Desde enero de 2017, ‘Sammy’ se prepara en Roma con el equipo olímpico de Italia, que es dirigido por el profesor Fabrizio Antonelli. Allí la moronense se especializó en aguas abiertas.
Por ser la más exigente, la categoría Tokio 2020 es la que otorga el monto más elevado a sus componentes en cuanto a incentivos económicos; cada atleta recibirá una mensualidad de siete remuneraciones básicas unificadas, que equivalen a $ 2.702.
Según la ministra del deporte Andrea Sotomayor, esta cartera invertirá más de $53,2 millones en el PARE hasta 2020. Este año se recibieron 611 postulaciones, pero solo 261 fueron incluidos en el proyecto en base a criterios técnicos de selección.
Debido a las ambiciosas perspectivas a escala global, se entiende que deben dominar las competencias regionales, entre ellas los Juegos Sudamericanos de este año y los Juegos Panamericanos del siguiente.
Los Sudamericanos se realizarán del 26 de mayo a 8 de junio en Cochabamba (Bolivia), una localidad ubicada a 2.558 metros sobre el nivel del mar, altitud parecida a la de Cuenca (2.550 metros), por lo que, según Eduardo González, la mayoría de seleccionados nacionales hará base en el Centro de Alto Rendimiento (CEAR) de la capital azuaya, varias semanas antes de irse a Bolivia.
Lástima que los chicos de disciplinas adaptadas no tengan esa certeza; Walter Haro, director técnico metodológico de la Federación Ecuatoriana de Deportes para Personas con Discapacidad Intelectual (Fededi), a la que corresponden Mosquera, Méndez y Carcelén, indicó que los Juegos Parasudamericanos se escenificarán en octubre, pero no cuentan aún con una sede.
“Cochabamba no acogerá las justas porque su infraestructura carece de accesibilidad para personas con impedimentos”, explicó Haro.
El optimismo con estos atletas es muy marcado, tanto que Haro detalló tener metas más ambiciosas que las indicadas dentro de los parámetros de selección del PARE.
“En el Plan de Alto Rendimiento se pide ubicarse entre los 12 mejores de Juegos Paralímpicos; creemos que nuestros deportistas están en capacidad de ubicarse entre los ocho primeros”.
El PARE, en general, cuenta con siete categorías, a la Tokio 2020 se unen la élite, que junta a ocho atletas, cada uno de los cuales recibirá una mensualidad de $ 2.316; la alto nivel, que cuenta con 17 personas. La ayuda económica en esta es de $ 1.930.
En la clase avanzado están 20 atletas; aquí el mensual es de $ 1.158. En la desarrollo constan 68, su beneficio individual es de $ 772 al mes. La categoría reserva suma a 16 exponentes, con una ayuda de $ 579. En la talento, que es la última en dar incentivos económicos, se registran 36 chicos, quienes recibirán $ 386 cada mes.
La categoría apoyo eventos enlista a 59 personas, a quienes se les financiarán los entrenamientos y las presentaciones en los torneos. El PARE financia a 261 atletas, ese es el total entre los de deportes olímpicos y los de actividades no olímpicas. (I)
Entrenadores de marcha piden apoyo del Estado
”Se analiza la materia prima, pero no la mano de obra”, dijo el profesor Javier Cayambe, quien tiene a cinco marchistas en selecciones nacionales, pero no recibe apoyo formal del Gobierno.
Labora en Quito y sus pupilos que constan en la Tricolor son los sénior Miriam Cartagena y Xavier Mena; los sub-20 David Hurtado y Óscar Cárdenas y la sub-18 María Belén Villalba. “Trabajo con un cuerpo técnico: asistente técnico, fisioterapista, laboratoristas... Más que trabajar como entrenador de la Federación Ecuatoriana de Atletismo, quisiera que mi proyecto Fénix reciba respaldo estatal”, enfatizó. Lo mismo ocurre con Geovani Delgado, que forjó a las seleccionadas nacionales Glenda Morejón y Kímberly Revelo; en 2017 Morejón se consagró campeona mundial sub-18. Delgado mencionó en su oportunidad que le agradaría, cuando menos, se le permita ir a los torneos internacionales con sus dirigidas. Cayambe agregó que sería positivo que se le haga un estudio a su proyecto en Quito y al de Delgado en Ibarra para que se sepa cómo trabajan y por qué han conseguido, no solo los títulos mundiales o regionales, sino batir récords nacionales que no se rompían por décadas. “De alguna forma los mejores entrenadores deberíamos estar en el Plan de Alto Rendimiento”. (I)