Especial coronavirus

Récord sobre el rodillo

- 06 de mayo de 2020 - 00:00
Entre sus varias expediciones, el ciclista nacional destaca la que realizó en 2000, cuando cruzó desde la Patagonia hasta Alaska para cubrir 24.000 km en nueve meses.
Foto: Cortesía Felipe Borja

El ciclista extremo ecuatoriano pedaleó durante 22 horas seguidas para completar un reto personal e imponer una marca nacional. Acumuló un ascenso vertical de más de 8.000 metros.

El aislamiento al que fueron sometidos los deportistas por la pandemia del covid-19, en especial los que están acostumbrados a entrenar y competir al aire libre como maratonistas, ciclistas, corredores, entre otros, los obligó a buscarse formas de entretenerse.

Esta fue la razón por la que el ciclista quiteño Felipe Borja adquirió un rodillo para mantener su estado físico mientras dure la emergencia sanitaria en el país, decretada por el Gobierno por el coronavirus.

El encierro fue “un golpe duro y nos costó adaptarnos; definitivamente nos ha desgastado un montón”, comentó a EL TELÉGRAFO el también ingeniero agrónomo, profesión que dejó de ejercer cuando se apasionó por la bicicleta.

Los días pasaban y montado en la “bici” se aburría sobremanera hasta que se dio cuenta de que podía tomar la situación como una oportunidad para explorar aspectos del ciclismo que no conocía.

Con el rodillo instalado en casa se dedicó a pedalear a diario e hizo contacto con ciclistas del exterior a través de internet, quienes le comentaron sobre Zwift, una aplicación que permite a los deportistas competir con otros de manera virtual.

Esa comunidad de ciclistas foráneos armó una prueba que se llama Virtual Everesting, que consiste en subir tantas veces como sea necesario, por la misma cuesta, hasta acumular en un ascenso vertical la altura del monte Everest, que es de 8.848 metros.

Entonces pusieron el desafío y se citaron. Entre ellos estaba el ecuatoriano. “Subí 19 veces esa cuesta porque era de 450 m y para acumular la altura del Everest tenía que pedalear 350 km. Todo esto me tomó 22 horas”, confesó el deportista de 45 años.

La proeza de Borja, quien fue entrenado por el papá de Juan Carlos Rosero (del mismo nombre), descubridor del campeón del Giro de Italia 2019, Richard Carapaz, se ha convertido en el récord nacional de la mayor cantidad de horas en un rodillo del Ecuador.

El reto empezó a las 02:00 del último fin de semana de abril porque “sabía que iba a pedalear cerca de las 24 horas, entonces preferí ganarle a la noche o empezar lo más temprano posible para que el pico de mi cansancio, que es al final, no me cogiera justamente en la noche”, comentó el tricolor, quien en 2017 finalizó segundo en el IncaDivide Ultra Cycling Race, de 3.500 km, que unió Quito y Cusco en Perú.

El objetivo se cumplió casi a la medianoche, “con lo que pude manejar la hora del sueño porque como empecé a las 02:00 había dormido antes y durante el día no me pesó eso. Cuando haces estos retos de ultradistancia debes pelear mucho con el sueño y eso es un gran obstáculo”, reveló.

Con respecto a la alimentación e hidratación argumentó que tiene bastante experiencia con el tema de las ultradistancias, entonces “ya conozco mi cuerpo. La idea es que en ningún momento llegues a sentir sed o hambre porque cuando tienes esas sensaciones estás atrasado con ambos”.

Cumplir con esas condiciones fue bastante fácil porque estuvo en la casa y contaba con todo lo necesario a la mano. Tenía una mesa cerca provista de comida y líquido.

El deportista extremo recomienda tener cuidado en no excederse porque puede ocurrir una intoxicación por agua y mantener al estómago trabajando, pero “tampoco puedes exagerar porque se puede resentir y eso produce diarrea u otros malestares”, añadió.

Cuando la cuarentena finalice, Borja planea volver a sus actividades normales, que se desarrollan en torno a una bicicleta. (I)

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