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La historia de Jumandy sigue viva gracias al turismo

22 de febrero de 2015 00:00

Jumandy significa ‘hombre sabio’, pero el nombre original es Humandy, un término que ha cambiado, a través de la historia. Arribar a las cuevas de Jumandy significa reecontrarse con las raíces propias de los ecuatorianos.

En lo profundo de Napo, este sitio trae a la memoria de los visitantes la historia del que fuera cacique de la tribu de los quijos en la época de la colonia. Ahora este sitio que representó la resistencia de un pueblo es a la vez sustento para los descendientes del gran guerrero.

La comunidad Ruku Jumandy Kawsay es la encargada de seleccionar a los guías que llevan a los visitantes a las entrañas de la Tierra. Estas cuevas son formaciones naturales que no tienen fecha exacta de creación, pero que fueron descubiertas en 1561 por el misionero Pedro Porras. El las bautizó como las cavernas de Jumandy, recordando que fue desde este sitio desde donde el ‘Gran Cacique de la Guerra’ resistió la invasión española. “Cuando el padre Porras encontró este lugar, estaba lleno de hachas y de instrumentos de guerra”, explica Fabián Grefa mientras guía el recorrido por el interior de las cavernas.

Jumandy que significa ‘hombre sabio’ fue un cacique nombrado héroe nacional en 2011. Es conocido por su resistencia al gobierno español de la Real Audiencia de Quito. El 29 de noviembre de 1578 quemó las ciudades de Ávila y Archidona, pero luego fue capturado y asesinado por los españoles. De él son los descendientes los ahora cuidadores de las cavernas. Sin embargo, es algo que todavía les causa confusión, porque a ellos se los conoce como comunidad kichwa, pero Jumandy era líder de los quijos. “Luego de matar a Jumandy los españoles persiguieron a los quijos y algunos kichwas se mezclaron con ellos, por lo que ahora no hay mucha certeza”, reseña Grefa.

Hace 5 años, el mismo tiempo que tiene la comunidad Ruku Jumandy Kawsay, las cavernas pasaron a ser ‘propiedad’ de ellos.

El recorrido cuesta $ 10 que son divididos en $ 5 para la comunidad y $ 5 para el guía que lidera la expedición. “Nos llamábamos Cavernas Jumandy, pero por distintos tipos de ideologías, decidimos separarnos. Nosotros escogimos el turismo, mientras que otra parte de la población quiso seguir con la agricultura”, explica Grefa.

Sabía usted:

La entrada al complejo cuesta $2. Ese valor es destinado al Consejo Provincial de Napo.

En el lugar trabajan 3 recaudadores, los que cobran en ventanilla, y 5 de planta, quienes se encargan de dar el mantenimiento.

De acuerdo con los miembros de la comunidad, el Consejo Provincial planea remodelar el complejo.

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