Tres prácticas obligatorias para evitar un accidente de tránsito
Reportes de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) indican que, en lo que va del 2025, 34 accidentes de tránsito se dieron por fallas mecánicas. Detrás de esa categoría, que suele esconderse entre cifras de exceso de velocidad y conducción imprudente, se ubica un protagonista que no tiene la relevancia que merece: la prevención.
Expertos y fabricantes subrayan lo que parece obvio, pero no siempre se aplica: manejar un vehículo en buenas condiciones también salva vidas.
¿Qué tener en cuenta antes de circular?
Frenos, la primera línea de defensa
Mecánicos y peritos coinciden: el sistema de frenos es el componente más crítico. Debe revisarse cada 10.000 kilómetros o antes si el pedal vibra, se hunde demasiado o el vehículo tarda más en detenerse. El desgaste de las pastillas y la falta de líquido de frenos son fallas recurrentes y suman gran parte de los siniestros por pérdida de control.
Llantas desgastadas, el riesgo más subestimado
El desgaste, la presión incorrecta o la ausencia de mantenimiento convierten a los neumáticos en un punto débil en cualquier trayecto. Andrés Caicedo, del Departamento de Servicio al Cliente de Continental Tire Andina, lo resume así: “Las llantas son parte esencial de la seguridad activa del vehículo. Su objetivo es dar estabilidad y evitar accidentes”.
La capacidad de adherencia, frenado, maniobra y reacción del vehículo depende directamente de este componente, que suele recibir menos atención que los frenos o el motor. Tenga en cuenta estas recomendaciones:
1. Rotación periódica
Cambiar las llantas de posición cada 8.000 a 10.000 km nivela el desgaste, mejora la tracción e identifica daños invisibles a primera vista.
2. Alineación y balanceo
Una llanta desalineada gasta más gasolina, vibra, desgasta piezas y compromete la estabilidad. Expertos recomiendan hacerlo cada 10.000 km o cuando aparezcan desvíos o temblores en el volante.
3. Presión adecuada y profundidad mínima
La presión incorrecta altera el frenado y aumenta el riesgo de derrape. La profundidad del dibujo debe ser mínimo de 3 mm en invierno o lluvia para reducir el aquaplaning.
4. Cambio a tiempo
Si los indicadores TWI ya están visibles, hay cortes, bultos o deformaciones, la llanta debe retirarse. Una llanta aparentemente “buena” puede fallar bajo carga o velocidad.
5. Revisión integral del sistema de ruedas
Suspensión, frenos y dirección trabajan en conjunto con el neumático. Un ruido o vibración puede anticipar fallas mayores.
Motor y sistema eléctrico
Problemas en el motor o el sistema eléctrico suelen manifestarse con señales claras: humo, olor a quemado, luces del tablero encendidas o fallas al encender. Ignorarlas equivale a manejar con una bomba de tiempo. Un cortocircuito puede provocar incendios y una falla en la bomba de gasolina puede dejar al vehículo sin potencia en plena vía.
Los talleres recomiendan una revisión integral cada 12 meses: suspensión, dirección, alineación, filtros, bujías, batería, sistema de escape y niveles de lubricantes. El costo es variable, pero siempre inferior al de reparar un vehículo siniestrado o enfrentar una emergencia médica.
Te puede interesar
#Fanático I Nigeria quedó fuera del Mundial 2026 y su técnico, Eric Chelle, culpó al vudú. El video de él yendo a reclamar a los rivales para que paren la supuesta ceremonia durante los penales se volvió viral. #LéaloenET: https://t.co/QdaKCeBlxI pic.twitter.com/WAln9J6a2V
— El Telégrafo Ecuador (@el_telegrafo) November 18, 2025