Las zonas rurales de España se quedan sin mujeres

- 06 de marzo de 2019 - 00:00
En varias poblaciones rurales se organizan bailes con mujeres solteras, muchas de ellas divorciadas, que buscan un segunda enlace.
Tomado de IBTimes- Internetk

Desde hace un tiempo se viene hablando de los efectos de la migración rural en los países de la Unión Europea; España ha dejado claro qué problemas pueden suscitarse.

Durante décadas, millones de personas han emigrado a las ciudades para encontrar trabajo. Los que quedan en las aldeas suelen ser ancianos u hombres solteros que trabajan en la agricultura, cuenta el diario El País.

Entonces, ¿cómo encuentra el amor un solitario granjero español? Antonio Cerrada tiene 52 años y ha trabajado con animales, toda su vida adulta. Al igual que su padre y su abuelo antes que él, pasa sus días cuidando cabras en la granja que maneja con su hermano.

La casa de Antonio está al norte de Madrid, solo a dos horas y media en carro, pero sus montañas desnudas y el gélido viento de invierno hace que parezca más lejos.

“Si no fuera por mi hermano y por mí, esta aldea estaría abandonada desde hace mucho tiempo”, dice Cerrada.

Ni siquiera 10 personas en total viven todo el año en Pradena de Atienza.

Antonio ha visto a docenas de sus vecinos marcharse en busca de una nueva vida a la ciudad. Él no quiso irse nunca, pero anhelaba tener una compañera.

Granjero busca esposa

Debido a la necesidad de poblar las zonas rurales, un programa de televisión lanzó “Granjero busca esposa”, que tuvo tanta acogida. Esto dio pie a que se organicen las llamadas Caravanas del Amor.

Esta es una iniciativa comercial que lleva un autobús de mujeres solteras de Madrid a que conozcan a hombres solteros en el campo en cenas y bailes organizados.

El estímulo para celebrar este tipo de caravanas es la despoblación rural, tratar de alentar las relaciones entre las mujeres de la ciudad y los hombres de los pueblos.

La migración rural hacia el exterior comenzó en serio bajo el régimen de Franco, a finales de la década de los años 50. Entonces, los empleos de las fábricas en áreas urbanas ofrecían oportunidades a los que llegaban de comunidades agrícolas.

Hoy se estima que hay 4.000 aldeas con pocas personas, de las cuales 1.300 tienen menos de 100 habitantes y el 90 % resultan ser hombres sin esposa. (I)

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