La superficie forestal del mundo es de 4 mil millones

- 01 de septiembre de 2019 - 00:00

En la actualidad, la superficie forestal mundial se encuentra por debajo de los 4.000 millones de hectáreas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Esto constituye, aproximadamente, un 30 por ciento de la superficie del planeta, en la cual vive alrededor del 80 por ciento de las especies de animales y plantas terrestres.

Si bien la revolución industrial le trajo al mundo desarrollo, esa transformación también fue el inicio del aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, modificando el efecto invernadero natural de la Tierra, indica el geólogo de la Escuela Politécnica Nacional David Muñoz.  

Se estima que dos tercios de este incremento proviene de la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), mientras que el tercio restante procede de la deforestación de grandes extensiones de bosques y selvas.

El informe Global Forest Watch del Instituto de Recursos Mundiales registró que en 2018 se perdieron alrededor de 12 millones de hectáreas de vegetación en las regiones tropicales del planeta. Esto equivale a 30 campos de fútbol por minuto.

En 2017 fueron 15,7 millones de ha y las cifras de 2019 se conocerán a finales de año.

La disminución de la cobertura vegetal del planeta responde, principalmente, a la tala indiscriminada de árboles. Cuando se elimina un bosque para dar paso a construcciones o actividades agrícolas disminuye la capacidad de la superficie terrestre para  controlar su propia temperatura, explica Muñoz.

En la actualidad, la superficie forestal mundial está por debajo de los 4.000 millones de hectáreas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El papel de la vegetación es clave, pues los árboles, además de proporcionar alimento y refugio, cumplen una doble función vital: producen oxígeno, imprescindible para la vida, y absorben CO2, principal componente de los gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global y el cambio climático.

Durante la fotosíntesis, función que realizan los árboles y la gran mayoría de las plantas, estos absorben y almacenan CO2, el cual queda fijado en sus raíces, troncos y hojas en forma de carbono.

El balance final de las plantas, aunque toman oxígeno del aire y reingresan dióxido de carbono, es positivo en cuanto a la extracción de CO2 de la atmósfera, indica el ecólogo Luis Tufiño. 

Agrega que la capacidad de absorción de C02 es directamente proporcional al tamaño, densidad y cantidad de árboles presentes en un bosque. A escala mundial, Brasil encabeza la lista de las naciones con mayor deforestación,  con una pérdida de más de 1,3 millones de ha en 2018.

Este año se estima que la cifra aumente debido a la ola de incendios forestales que ocurrieron en la Amazonía de esa nación.

El segundo lugar de la lista lo ocupa la República Democrática del Congo, el tercero  Indonesia. En el listado de los 10 países con más deforestación (2018) hay otros tres latinoamericanos: Colombia, Bolivia y Perú. Todos estos tienen parte del territorio de la selva amazónica.

Aunque Ecuador no figura en los primeros lugares del ranking, Pablo Cuenca, PhD en Ciencia Forestal y docente de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, asegura que la pérdida de bosque nacional viene en aumento y podría ser más alta de lo que indican las cifras oficiales si el país utilizara tecnología más avanzada para sus mediciones y análisis.

El Ministerio del Ambiente (MAE) no maneja una cifra actual de la tasa de deforestación nacional. Los datos que proporcionó corresponden a 2014 y 2016. Durante esos dos años se reportó la pérdida de alrededor de 94.000 ha deforestadas.

En 2018, esa cartera de Estado presentó el plan Reverdecer Ecuador, en el marco del Plan Nacional de desarrollo 2017-2021 “Toda una Vida”. El programa planteó siete estrategias: conservación, bioeconomía, ciudades sostenibles, educación ambiental, manejo forestal, ordenamiento territorial y reforestación.

Un año después, este Diario solicitó una entrevista con las autoridades ambientales para conocer el avance de los lineamientos ambientales planteados para “reverdecer el país”. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no hubo una respuesta.

Ecuador tiene alrededor de 12,5 millones de hectáreas de bosque y aproximadamente la mitad están bajo algún tipo de protección. La Amazonía representa alrededor de la mitad del territorio nacional.

Carlos Larrea Maldonado, coordinador del programa de cambio climático y sustentabilidad de la Universidad Andina Simón Bolívar, con sede en Quito, calcula que entre un 15 y un 20% del territorio forestal amazónico  se ha perdido en las últimas dos décadas y la deforestación es tres veces más alta que en Brasil, aunque los incendios no son su principal amenaza, sino la expansión petrolera y la minería a gran escala.

En 2018, 3.576.22 ha de bosques ecuatorianos fueron afectadas por incendios. Las hectáreas reportadas pertenecen al Sistema Nacional de Áreas Protegidas y Bosques y Vegetación Protectora.

En Brasil, el número de incendios forestales creció un 70% este año (hasta el 18 de agosto) en comparación con el mismo período en 2018. En total, Brasil registró 66,9 mil focos de incendios, según el Instituto de Investigaciones Espaciales. Los expertos aseguran que si no existe la voluntad política para cuidar los bosques, es decir, si los países que albergan a la selva amazónica no toman acciones a favor del ambiente, los efectos del calentamiento global serán desastrosos. (I)   

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