Ricos aún protegen sus economías

13 de junio de 2013 - 00:00

Los países ricos y superindustrializados de hoy siempre han dicho que su desarrollo se debe a las medidas de libre comercio que implementaron cuando empezaban. Sin embargo, el economista coreano Ha-Joon Chang, en su libro “¿Qué fue del buen samaritano?, naciones ricas, políticas pobres”, desmonta esta creencia y sostiene que Gran Bretaña, primero y Estados Unidos, después, protegieron a sus industrias cuando recién empezaban su desarrollo.

Prácticas proteccionistas para lograr el desarrollo

Chang se apoya en “A Plan of the English Commerce”, de Daniel Defoe -que además de escritor era economista- para informar que Gran Bretaña llegó a ser la primera potencia que fue gracias a las políticas económicas tomadas, allá por el siglo XV, por Enrique VI y continuadas por sus sucesores.

Los monarcas Tudor echaron mano de todos los medios: proteccionismo, subvenciones, distribución de derechos de monopolio, espionaje industrial desde el gobierno para desarrollar la industria manufacturera de la lana. Sin estas políticas  habría sido muy difícil que Gran Bretaña trascienda su papel de simple exportador de materia prima(Holanda y Bélgica eran los países de tecnología avanzada en ese momento).

Estas medidas las aplicó a rajatabla en sus relaciones con los otros países europeos. Y solo aflojó alrededor de 1860, cuando estuvo seguro de su supremacía tecnológica sobre sus competidores, convirtiéndose en el primer adalid del libre comercio, aunque restringiéndolo cuando le convenía.

La renta per cápita en los países en vías de desarrollo creció en un 3,1% anual en las décadas del 50 al 70A sus colonias norteamericanas, Gran Bretaña les autorizó solo la producción de materias primas (cáñamo, leña, madera, algodón) y para esa actividad recibían ayuda de Londres. La elaboración de manufacturas era un terreno prohibido.

Ya independizadas no era dable la imposición, aunque sí las sugerencias: El inglés Adam Smith en su libro “Riqueza de las naciones”, les aconsejaba que no desarrollaran industrias manufactureras, porque "bloquear la importación de productos europeos obstruiría el progreso del nuevo país hacia la riqueza y grandeza verdaderas". Muchos estadounidenses estuvieron de acuerdo, entre ellos Thomas Jefferson, pero otros, como Alexander Hamilton, secretario del Tesoro de EE.UU., se opusieron.

Teoría de las industrias incipientes

En su “Informe sobre el asunto de las manufacturas”, presentado ante el Congreso en 1791, Hamilton expuso  que una nación atrasada como Estados Unidos debía proteger sus "industrias incipientes" hasta que alcancen su desarrollo y sean capaces de competir en igualdad de condiciones con otras empresas. La serie de medidas que proponía Hamilton, aranceles, prohibiciones de importación, subvenciones, prohibición de exportación, entre otras, eran las mismas que había usado Inglaterra antes.

Y aunque en ese momento el plan de Hamilton no se aplicó en su totalidad, porque quienes mandaban eran las élites sureñas, exportadoras de algodón que abogaban por el libre comercio, sin embargo, luego fue la base de la política económica de los EE.UU. hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Para 1820, con los aranceles al 40%, el programa de Hamilton estaba ya en pleno apogeo.

Cualquier excusa era buena para los convencidos del apoyo a la industria incipiente. Incluso Lincoln aprovechó la guerra civil para elevar los aranceles industriales. Hasta la Primera Guerra Mundial los impuestos sobre importaciones se mantuvieron entre 40 y 50%.

La Ley Smoot-Hawley (1930)

Contradiciendo a los partidarios del librecambismo, el economista Chang sostiene que: a) Esta ley no significó una desviación de la postura tradicional de la política comercial estadounidense. b) El aumento de los aranceles al 48% está dentro de la escala que había prevalecido en el país. c) Lo inoportuna de la medida  -dada la nueva condición de EE.UU. como el principal país acreedor del mundo a raíz de la Primera Guerra Mundial- fue lo que desató  la guerra arancelaria internacional.

Al término de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos emergieron como la primera potencia mundial, solo en ese momento reivindicaron para sí el discurso del libre comercio.

Proteccionismo e intervención estatal vs. neoliberalismo

Chang señala que sin embargo de que en las décadas de 1950 a 1970 los países ricos bajaron considerablemente sus barreras arancelarias, también usaron otras medidas nacionalistas para fomentar su propio desarrollo económico. En Estados Unidos el gobierno federal financió con el 50-70%, la investigación y el desarrollo (I+D), en  industrias claves como computación, aeroespaciales, ciencias de la vida, internet. Sin  esta subvención  no habría podido sostener su hegemonía tecnológica sobre el resto del mundo.

Mientras tanto, en esos mismos años los países en vías de desarrollo aplicaban políticas de proteccionismo e intervención estatal que les estaban dando resultados. Particularmente en América Latina la renta per cápita crecía a razón del 3,1% anual. Un caso especial, Brasil, que crecía  tan deprisa como los Tigres del Este de Asia (Taiwan, Corea). Esta etapa fue considerada, por el profesor Ajit-Singh como  el período de la “Revolución industrial en el Tercer Mundo", cita el economista Chang.

El neoliberalismo les llegó a los países de América Latina en los ochenta, cuando los más ricos del mundo, con Estados Unidos a la cabeza, decidieron que era hora de poner a Latinoamérica en la horma adecuada. Las herramientas usadas: Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio y Fondo Monetario Internacional.

Los resultados y cifras son elocuentes: La renta per cápita bajó a la mitad: de 3,1% a 1,7%. Y ya en el nuevo milenio (2000 a 2005)  a la región, prácticamente, se la  estancó, con un crecimiento de la renta per cápita de solo el 0,6%.  

Esa decir, los países en vías de desarrollo, prosperaron desde la Segunda Guerra Mundial gracias a políticas nacionalistas, utilizando protección, subvenciones y otras formas de intervención del gobierno. Igual a las que utilizó, de forma general, en un primer momento y luego, de acuerdo a su conveniencia, la nación más desarrollada del mundo y otros países ricos.

Los neoliberales citan a Chile cuando se trata de poner los ejemplos. Este país, expresa Chang, fue el primero en aplicar el experimento de la mano de los Chicago Boys, que fue un fracaso y provocó la caída financiera de 1982. ¿Cómo lo resolvió el dictador Pinochet? Con intervención del Estado: nacionalizando la banca, subvenciones a los exportadores, controles de capital. Sin embargo, la renta per cápita de Chile, cuando el presidente izquierdista Salvador Allende asumió, era de 5.293 dólares y durante su mandato aumentó a 5.663 dólares, en 1971, y a 5.492 en 1972. Después del golpe de Estado bajó a 4.323 dólares. Y solo a partir de 1976 se alzó a un máximo de 5.956 dólares, en 1981.

Tras el crac financiero, volvió a bajar a 4.898 dólares en 1983 y no recuperó el nivel anterior al golpe de Estado hasta 1987, en 5.590 dólares (todas las cifras al cambio del dólar de 1990).

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