Migrantes apuestan por el asilo pese a restricción y larga espera

- 14 de septiembre de 2019 - 00:00
Migrantes centroamericanas se resguardan de las lluvias en campamentos de refugios en la ciudad de Matamoros en el estado de Tamaulipas (México).
EFE

Con la nueva medida del gobierno de Donald Trump los extranjeros decidirán si quedarse en México para pedir amparo, probar suerte en EE.UU. o volver a sus países de origen. Se impide el acceso de la prensa a los campamentos.

Miles de personas que huyen de la persecución, la mayoría procedentes de Centroamérica, hacen fila en la frontera sur de Estados Unidos a diario, con la esperanza de conseguir asilo. Durante meses esperan mientras su nombre avanza a paso lento en una lista escrita a mano para presentar su caso ante las autoridades migratorias estadounidenses.

Después de la orden emitida por la Corte Suprema de Estados Unidos esta semana, la mayoría de ellos no será candidato para recibir asilo.

El 11 de septiembre la Corte Suprema permitió que el gobierno de Donald Trump aplicara nuevas medidas para rechazar las solicitudes de asilo de las personas que antes de llegar a Estados Unidos no hayan postulado -o les negaron- en algún país de tránsito.

La política es una de las más estrictas de este gobierno en su batalla por detener la migración. Es probable que afecte a miles de migrantes que atraviesan México para llegar a Estados Unidos, sobre todo a hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que huyen del doble azote de la pobreza y las pandillas.

También a eritreos y cameruneses que escapan de la violencia política. A nicaragüenses y venezolanos que tratan de evadir la represión.

“Esto nos quita la esperanza”, dijo Eddie Cáliz, de 34 años, quien abandonó San Pedro Sula (Honduras), con su esposa y dos hijos, hace tres meses para escapar de la violencia de las pandillas y se encuentra en un albergue del sur de México.

Sin embargo, migrantes que van camino al norte entrevistados por The New York Times dijeron que la nueva medida no los detendrá.

“Yo sé que las cosas se complican cada vez más en Estados Unidos, dijo el  hondureño Noel Hernández, de 21 años, quien se aloja en un refugio de Guatemala y apostó por continuar su viaje.

“Es como lanzar una moneda al aire. Ya sea que gane o pierda”, manifestó con la incertidumbre de avanzar hacia un futuro incierto.

Óscar Daniel Rodríguez,  salvadoreño de 33 años, también persistirá. Tiene un mes en Guatemala con su esposa y su hijo, de 3 meses de edad. Solicitó asilo en México en un viaje anterior y fue rechazado. Si Guatemala le niega el asilo, intentará otra vez en México. Si vuelven a rechazarlo en México intentará en Estados Unidos.

“No importa cuánto demore ni cuánto esperaremos, lo que queremos es darle a nuestro hijo un futuro mejor”, comentó.

El fallo judicial podría resultar ser una carga para México, que se opone a la medida y ya recibe a miles de migrantes que esperan su audiencia en Estados Unidos.

Las solicitudes de asilo se  dispararon el último año hasta llegar a cerca de 50.000 el mes de agosto, en comparación con las 30.000 que se recibieron el año pasado en el mismo período. Esto aumentó la presión en la sociedad mexicana y en un sistema poco preparado para manejar tanta demanda.

Restricciones a las cortes
Como parte de la nueva normativa, las nuevas cortes de inmigración en tiendas de campaña en la frontera de Texas con México estarán cerradas para los observadores legales, la prensa y el público.

Los abogados de inmigración condenaron las restricciones como una violación de los derechos al proceso de los solicitantes de asilo.

Contratistas federales construyeron las dos carpas a lo largo de Río Grande en las ciudades de Brownsville y Laredo este año a un costo de $ 25 millones.

Los llamados “tribunales portuarios” fueron diseñados para acoger audiencias para los más de 42.000 solicitantes de asilo que fueron devueltos a México mientras sus casos procedían bajo el programa “Permanecer en México” que Trump comenzó en enero, según el comisionado interino de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Mark Morgan.

Ahora los jueces de inmigración en San Antonio escucharán esos casos a través de un enlace de video. Lo mismo  se hará en Harlingen y Port Isabel, en Texas, informó el Departamento de Seguridad Nacional.

Los miembros del público, incluidos reporteros y observadores legales, podrán ver los procedimientos en video desde la corte de San Antonio. (I)  

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