La violencia volvió a estallar en el campamento de migrantes de Calais

- 03 de febrero de 2018 - 00:00
Migrantes hacen cola durante una distribución de alimentos por una asociación que ayuda a los inmigrantes en Calais. Cientos de personas acampan en el lugar con la esperanza de esconderse en un camión con destino a Inglaterra.
Foto: AFP

Una pelea entre un centenar de refugiados afganos y eritreos en un reparto de comida terminó con 20 heridos de bala y con reyertas. Las autoridades dicen que la culpa es de las mafias que comercian con el tráfico de personas.

La Jungla de Calais, ciudad del norte de Francia, no existe. Fue desmantelada en octubre de 2016, pero la violencia volvió a estallar la noche del jueves en este lugar. Un enfrentamiento nunca visto saldó con una veintena de heridos, cuatro de ellos se debaten “entre la vida y la muerte”.

Un quinto herido por bala se encuentra en un estado calificado de “muy serio” por las autoridades locales de la región, donde cientos de migrantes acampan esperando la oportunidad para ingresar clandestinamente a Reino Unido.

La violencia llevó al Gobierno de Francia a intervenir y al ministro del Interior, Gérard Collomb, a desplazarse con urgencia a esa localidad del norte del país.

La ciudad experimentó “un grado de violencia nunca conocido”, afirmó el ministro del Interior. “Lo que viven los habitantes de Calais es insoportable”.

Los hechos se produjeron durante un reparto de comida, cuando afganos y eritreos protagonizaron una pelea. Se cree que los disparos de un afgano son la causa de este enfrentamiento. Cuatro migrantes eritreos, de edades comprendidas entre 16 y 18 años, fueron heridos en el lugar. Posteriormente ocurrió una segunda pelea a 5 kilómetros de distancia, en Marck-en-Calais.

Unos “cien inmigrantes africanos armados con palos querían atacar a veinte afganos”, informó el fiscal. La policía protegió a los afganos que fueron atacados por entre 150 y 200 eritreos, según la prefectura. A última hora de la tarde estalló una nueva reyerta en una zona industrial cerca de Calais.

“Los afganos llegaron para el reparto de comida (...) y encontraron una fuerte presencia africana. Ocurrió una estampida que tuvo como resultado heridos con barras de hierro”, indicó el fiscal.

Las fuerzas del orden tardaron en intervenir. Dijeron que la culpa es de las mafias que comercian con el tráfico de inmigrantes.

Las constantes peleas
Las peleas entre inmigrantes afganos y africanos en esta ciudad son frecuentes y dejan ya decenas de heridos y algunas víctimas mortales. En la última un joven, de 22 años, falleció apuñalado el pasado agosto.

Pero estos no son los únicos casos. El 1 de julio de 2017, cuando las peleas interétnicas hirieron a 16 personas, incluida una grave. Un año antes, el 26 de junio de 2016, otra pelea terminó con 40 personas heridas, ninguna de las cuales de gravedad.

La última pelea entre migrantes con heridas de bala se remonta al 25 de noviembre de 2017, durante un tiroteo entre dos grupos de afganos.  

Desmantelamiento
En Calais se llegaron a concentrar en 2016 hasta 10.000 inmigrantes en el que fue llamado campamento de la “vergüenza”, desmantelado por las autoridades francesas en octubre de ese año. Sus ocupantes procedían, sobre todo, de Afganistán, Sudán y Eritrea y la mayoría buscaba  cruzar a Reino Unido.

Actualmente, se calcula que habitan entre 550 y 800 inmigrantes en la zona. El pasado año, el Defensor del Pueblo y diversas asociaciones denunciaron el desamparo en el que viven estos jóvenes, que duermen al raso y se quejan de la persecución de las autoridades.

Emmanuel Macron visitó Calais, en el norte de Francia, el pasado 16 de enero. Caminó por los lugares donde los campamentos de refugiados fueron desmantelados en 2016. El presidente pidió “firmeza y humanidad” a las fuerzas del orden público y anunció un nuevo acuerdo con el Gobierno de Reino Unido, confirmando su determinación ante la inmigración clandestina.

“Se hace todo lo necesario para que el paso ilegal en Calais (hacia Reino Unido) sea imposible”, agregó Macron en este puerto desde donde se cruza el Canal de la Mancha.

Esas y otras advertencias quedan en aparente cuarentena tras los últimos sucesos, calificados por los testigos de “violencia desatada”.

Francia y Reino Unido acordaron en 2003 que la frontera británica se establezca en el territorio costero francés a cambio de una contribución financiera de Londres que fue recientemente aumentada durante una cumbre franco-británica.

Jean-Claude Lenoir, presidente de una asociación que presta socorro de urgencia a los inmigrantes, añadió que “cada mañana, hacia el alba, los antidisturbios desmantelan varios campamentos. Desmantelar es la palabra ‘fina’ para decir lo que hacen: llegan, armados, destruyen las chozas que se encuentran a su paso y tiran todo lo que encuentran a los basureros. Horas más tarde, esos u otros inmigrantes llegan y todo vuelve a empezar”.

Un portavoz oficial de la organización humanitaria Socorro Católico señaló que, para evitar eso, “muchos inmigrantes esconden sus cosas bajo tierra, como si fuesen animales. Se pasan el día vagabundeando. Cuando pueden van al lugar donde las   escondieron, las utilizan y vuelven a enterrarlas”.

El ministro francés Collomb reconoció que la violencia en Calais  alcanza un nivel de violencia inédito. Por ello desplegó 1.130 policías en la zona.

“Vengo a Calais a confirmar nuestra determinación absoluta. Terminaremos con las mafias que trafican con seres humanos. No cesaremos hasta terminar con ellos”. (I)

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