Hungría quiere impulsar la natalidad con un ambicioso programa de incentivos

- 12 de febrero de 2019 - 07:36
Foto: Internet

El Gobierno conservador nacionalista de Hungría quiere luchar con un nuevo paquete de incentivos económicos contra la baja natalidad en el país, cuya población ha bajado en más de 200.000 personas en la última década.

El primer ministro, Viktor Orbán, prevé para ello un ambicioso programa para fomentar los nacimientos en Hungría, que incluye la concesión de créditos blandos a mujeres casadas y grandes alivios fiscales para mujeres con varios hijos.

Según la prensa húngara, en caso de hacerse realidad, estas ideas podrían agravar la endémica falta de mano de obra que sufre el país por la baja natalidad y la falta de inmigración en la última década.

Orbán anunció en su tradicional "valoración del año" el pasado domingo un programa de siete puntos de apoyo a la maternidad, para no tener que depender de la inmigración como en otros países europeos.

Ese plan, que entrará en vigor en julio, incluye conceder a mujeres casadas y menores de 40 años créditos por 10 millones de forintos (unos 31.500 euros).

Su reembolso se suspende por tres años con cada nacimiento de un hijo, y a partir del tercero se anula la deuda restante.

Además, si una mujer tiene más de cuatro hijos quedará exenta de por vida de pagar el impuesto sobre la renta.

El portal "napi.hu" recuerda que en Hungría hay casi un millón de mujeres de entre 25 y 40 años en el mercado laboral, de ellas, unas 380.000 no tienen hijos (un 8,3 % del total).

Otros puntos del programa prevén ampliar el acceso de las familias a los préstamos para adquirir inmuebles, mientras que el Estado cubriría tras el nacimiento de un segundo hijo unos 3.000 euros de la hipoteca de los padres, con un máximo de 12.000 euros.

Pese a ser ya uno de los países europeos que más dinero público inyectan para el apoyo a las familias, Hungría tuvo en 2016 una tasa de natalidad de apenas 1,45 hijos por mujer, insuficiente para reponer la población.

A eso se une el cierre prácticamente total del país a la inmigración extranjera y la incesante emigración de húngaros (sobre todo jóvenes) que buscan nuevas oportunidades en el exterior.

La población de Hungría está bajando desde hace cuatro décadas, al pasar de 10,7 millones de personas en 1980 a unos 9,7 millones en la actualidad.

Desde 2010, cuando Orbán llegó al poder, la población del país ha bajado en unas 220.000 personas, mientras que en la vecina Austria ha subido casi en medio millón de personas. (I)

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