Hiroshima, a 74 años del horror de la bomba atómica

- 06 de agosto de 2019 - 00:00
Estudiantes caminan ante el Domo de la Bomba Atómica, en el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima, Japón.
Foto: EFE

La ciudad japonesa recuerda la explosión en el marco de la amenaza de una carrera armamentística entre Rusia y EE.UU. y el desarrollo de armas nucleares a gran escala.

El mundo recuerda hoy el aniversario 74 del lanzamiento de la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima con la creciente amenaza de una carrera armamentística global y el desarrollo de armas nucleares a gran escala.

Hiroshima es desgraciadamente conocida por ser el escenario del primer bombardeo atómico de la historia, que tuvo lugar el 6 de agosto de 1945 por parte del ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

En la actualidad es una ciudad moderna y cosmopolita. Aun así, sobre toda esta modernización destaca el edificio en ruinas convertido en un monumento en Conmemoración de la Paz de Hiroshima. Esta infraestructura, llamada también Cúpula Genbaku, fue el epicentro de la explosión del arma nuclear.

El presidente estadounidense de entonces, Harry Truman, dio luz verde para la operación. El bombardero Boeing B-29 “Enola Gay” realizó un viaje de seis horas desde la  isla de Tinian (en el mar de Filipinas) hasta Hiroshima, entonces, famosa por la belleza de sus sauces.

Eran las 08:15 locales del 6 de agosto, cuando la bomba de uranio llamada “Little boy (niño pequeño)” comenzó su caída desde 4.900 metros de altura. Explotó a 600 metros del suelo y redujo a cenizas a casi 93.000 personas y  dejó 37.000 heridos, incluidas mujeres y niños. “Todos los seres vivientes fueron borrados de la tierra”, señaló un comunicado dado a conocer horas después por las autoridades japonesas. Luego de tres días se lanzó la segunda bomba de plutonio sobre otra ciudad japonesa, Nagasaki, causando 75.000 muertos.

“No tengo ningún remordimiento, cumplí mi misión y serví a mi país”, aseguraba siempre el coronel Paul Tibbets, responsable del lanzamiento del artefacto sobre Hiroshima. En contraste, el piloto Paul Bregman, quien arrojó el artefacto sobre Nagasaki, cayó en depresión profunda y se ahorcó el 6 de agosto de 1985, en su casa de Los Ángeles.

La bomba atómica significó el final de la Segunda Guerra Mundial, un conflicto bélico global que redujo la población del planeta en 70 millones de personas.

El aniversario 74 de este hecho se produce una semana después de que Estados Unidos y Rusia dejaran morir el Tratado de desarme nuclear (INF, por sus siglas en inglés).

El documento fue firmado al final de la Guerra Fría, en 1987, por el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan y el líder soviético, Mijaíl Gorbachov, y era considerado la piedra angular de la arquitectura global del control de armas.

La decisión reaviva el temor a una carrera armamentística entre las potencias mundiales. De hecho, Washington planea probar en las próximas semanas un nuevo misil.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, asegura que EE.UU. “buscaba una nueva era del control de armas que vaya más allá de los tratados bilaterales del pasado”, y pidió a China unirse a las discusiones.

El reporte de 2019 del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo afirma que el mundo cuenta con 13.865 armas nucleares. Las cinco potencias del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China) gozan de la prerrogativa del Derecho Internacional, que ellas mismas redactaron, para crear y poseer armas nucleares.

Otros países como India, Pakistán, Israel y Corea del Norte también las poseen fuera de ese arreglo. Pese a ello, las cifras han caído casi a un cuarto comparados al número de arsenales que existían en la Guerra Fría. (I)  

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